Ningún programa electoral cabe en una legislatura de cuatro años y la incapacidad temporal para abordar las promesas de los partidos se traduce en una frustración individual y colectiva que erosiona la confianza en las instituciones y aumenta la crisis sistémica de las democracias avanzadas.

Por eso sería bueno y aconsejable que los partidos se plantearan la incorporación a sus programas de un capítulo o anexo con sus prioridades concretas en el caso de alcanzar el poder. No priorizar los objetivos les resta credibilidad y eficacia a sus propuestas.

Si a los proyectos de nuevas leyes se les pide una memoria económica que detalle cómo se financiará su aplicación, lo mismo habría que exigirle a las propuestas electorales de los partidos para que no fueran meros brindis al sol.

Priorizar, concretar y cuantificar son las tres recetas para elaborar una propuesta electoral realista, con los pies en el suelo y la cabeza mirando de cerca el problema que se pretenda solucionar. Porque fiar las soluciones a plazos demasiado largos, superiores a los cuatros años de una legislatura, sirve sólo para desincentivar el compromiso personal y el de las organizaciones implicadas en el tema.

El programa electoral de cada formación política es su plan A para los próximos cuatro años, pero ¿disponen de un plan B si no logran la mayoría suficiente para llevar a cabo el A? Ante la posibilidad de que no haya un acuerdo viable de gobierno tras las elecciones del 28 de abril, la ciudadana andaluza y cordobesa María Dolores Ariza García ha iniciado una petición en http://chng.it/qZHBTzCSCC para que los políticos elegidos se comprometan a negociar y no se tengan que repetir las elecciones. Se trata de una petición ciudadana que viene a corregir un problema con el que ya hemos tropezado en España en ocasiones recientes y que tampoco se contempla en las ofertas electorales.

Como se puede apreciar en algunos de los apuntes incluídos en esta columna, las ofertas electorales de los partidos son manifiestamente mejorables siempre que se escuche más a la ciudadanía.