Si la acusación era un disparate, la sentencia no lo ha sido. La justicia griega ha dejado libertad sin cargos a los tres bomberos sevillanos acusados de un presunto delito de tráfico de personas. El juicio había arrancado este lunes a las 9,30 horas en Mitilene, capital de Lesbos, y ha concluido alrededor de las 17,00 horas.

Los bomberos sevillanos habían sido detenidos el 14 de enero de 2016, cuando realizaban labores de rescate humanitario a refugiados como voluntarios de la ONG Proem-Aid.
El delito por el que se les juzga conlleva en Grecia hasta 10 años de cárcel por cada persona introducida ilegalmente en el país.


La madrugada del 14 de enero de 2016 estos tres bomberos no tenían planeado llevar a cabo ningún operativo de auxilio, y no porque no llegasen embarcaciones -ese mes llegaron 67.415 personas en busca de protección, según datos de la ONU-, sino porque la suya estaba siendo reparada.


La llamada

Sin embargo, recibieron la llamada de otra ONG que operaba en la zona, la danesa Team Humanity, que les pidió su colaboración para rescatar una barca a la deriva.
No dudaron en prestar su ayuda, pero al llegar al lugar donde supuestamente debía encontrarse el bote con refugiados no encontraron a nadie, por lo que regresaron a puerto, donde fueron detenidos y trasladados al calabozo, donde pasaron tres días hasta pagar una fianza de 5.000 euros, informa Ana Mora Segura para la agencia Efe.

A pesar de todo lo que ha conllevado la decisión de subir a esa barca, no se arrepienten de lo que hicieron: "Esto no va a frenarnos ni a quitarnos las ganas, de hecho creo que al revés, esto nos va a hacer más fuertes para continuar", asegura Latorre a Efe.


Días, dinero y lágrimas

"Aquí pasamos momentos buenos de compañerismo y la sensación de haber hecho un buen trabajo ayudando a la gente es muy importante", añade Blanco.
Ante el tribunal se presentarán también, pero con defensas separadas, Mo Abassi y Salam Aldeem, los dos daneses que tripulaban la embarcación cuando fueron detenidos por los guardacostas.


Después de tres días encerrados juntos en una celda, todos salieron bajo fianza y regresaron a sus países, excepto Aldeem, a quien no se le permitió volver a Dinamarca.


Hoy, de vuelta en una isla a la que vinieron por su espíritu humanitario, para lo que empeñaron días libres, dinero y lágrimas, miran al cielo encapotado que cubre el mar Egeo y Manuel, Julio y José Enrique ven un rayo de esperanza.
Creen que su profesionalidad como funcionarios del Estado español y las miles de vidas salvadas por Proem-Aid les avalan.
Rodríguez reconoce que están preocupados porque la decisión queda en manos de otros, pero aseguran ser conscientes del trabajo que hicieron, y por esa parte están tranquilos.


Apoyo institucional

En los últimos meses han recibido el apoyo de muchas organizaciones, entidades, profesionales del salvamento y ciudadanos conmovidos por su historia.
De hecho, una comitiva de instituciones andaluzas estará presente para arroparles en el juicio.


Junto a ellos estará Onio Reina, presidente de Proem-Aid, que tras el incidente de sus compañeros continuó coordinando las siguientes treinta misiones de rescate que la ONG organizó tanto en el Egeo como en el Mediterráneo central.


Apuros financieros

En declaraciones a Efe, reconoce que, a pesar del apoyo recibido, la situación financiera de la organización no es muy buena, si bien no ha querido aprovechar el proceso judicial para recaudar fondos.


"No hemos pedido dinero, aunque es cierto que hace falta, ya que la necesidad sigue existiendo, sigue habiendo personas que necesitan otros voluntarios que les rescaten y nuestra intención es seguir trabajando", señala.
Hoy, entre reuniones de preparación con su abogado y paseos por la isla que ya siempre será parte de sus vidas, los tres bomberos esperan que la Justicia decida que su única condena sea seguir salvando vidas.