El conocido empresario sevillano Manuel Muñoz Hidalgo no sabe ya dónde esconderse para purgar una desolación y una vergüenza que él y solo él se ganaba a pulso el pasado día 20 cuando, en un acto en la Cámara de Comercio de Sevilla, se comportaba del siguiente modo con la líder de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez: “En un pasillo, Muñoz me acorrala y me amordaza la boca con la mano mientras aproxima su boca a la mía y simula besarme en los labios con su mano de por medio”. Y todo ello, entre risas y guiños de complicidad inequívocamente machista de otros empresarios presentes.

El relato de lo sucedido, que el empresario y vocal de la Cámara de Comercio no desmiente, lo hacía la propia Rodríguez en una entrada publicada ayer por la tarde en su página de Facebook, donde también confirmaba que había emprendido acciones legales: “Es no solo un derecho, sino una obligación no dejar pasar actos de este tipo por su claro cariz sexista y por formar parte de lo que llamamos violencias machistas”.

Nada personal

Para Rodríguez, y muchas mujeres la respaldan en ello, lo sucedido va mucho más allá del agravio sufrido por ella personalmente: es síntoma de una ‘violencia machista’ muy generaliza que cuenta con la complicidad y la comprensión de amplias capas de la población y que, por tanto, se debe combatir con respuestas públicas, como la denuncia en los tribunales, no solo con respuestas personales, como sería la aceptación de las disculpas privadas del agresor.

Y es que al feo comportamiento de Muñoz se sumó la actitud complaciente de sus compañeros de mesa y de los propios responsables de la Cámara de Comercio, cuyo presidente también le pedía disculpas al día siguiente a Rodríguez “por no haber reaccionado de otra manera”.

Solidaridad con Rodríguez

Horas después de conocerse los hechos, las redes sociales se llenaban de mensajes de solidaridad con la dirigente de Podemos, entre ellos el de su gran adversaria política en Andalucía, Susana Díaz, que decía en su cuenta de Twitter_ “Mi solidaridad con Teresa Rodríguez. Los comportamientos machistas no tienen cabida en nuestra sociedad”.

También unas horas después Manuel Muñoz se disculpaba con reiteración en declaraciones a distintos medios informativos, donde también desvelaba que esa tarde se había tomado muchas copas. Las insistentes disculpas no han ablandado a Rodríguez, que no está dispuesta a dejar pasar “la humillación” a que la sometió el empresario.

El paseíllo judicial

Muñoz tendrá que pasar por los juzgados para someterse al acto de conciliación previo a un juicio que, sea por la vía civil o penal, casi con toda seguridad no se celebrará ya que el denunciado admite los hechos y desea pasar página cuanto antes: “Me avergüenzo de lo que ha pasado, me tomé 17 copas de más, me pasé siete pueblos y está en todo su derecho a enfadarse; si hubiera que ir a Cádiz a pedirle perdón, lo haré de buen gusto”, declaraba a 'ABC' de Sevilla un abochornado Muñoz.

Sus disculpas parecen sinceras, y seguramente lo son, pero no impedirán que tenga acudir ante los tribunales ni hasta incluso que acabe teniendo que hacer el humillante paseíllo ante los medios de comunicación que los personajes públicos temen tanto o más que al propio Código Penal.