¿Cuál será el futuro político de Javier Arenas? ¿Tiene más recorrido político el de Olvera o anoche terminó su ya largo periplo jalonado de fracasos en Andalucía? Estas son la preguntas que se hacen en todos los corrillos políticos en el día de la resaca electoral. De momento desde el PP andaluz aseguran  que continuará en el Parlamento andaluz. Frase obligada y de rigor en este momento. Lo que no se desvela es si durante cuatro duros y fríos años de oposición o temporalmente hasta que se le busque ubicación en la política nacional o decida jubilarse.

Billete de ida y vuelta
Seguir en el Parlamento andaluz se me antoja imposible. Ni lo aguantaría Arenas, ni le interesa al PP que debe buscar un nuevo liderazgo. Esa sería la opción que más le gustaría al PSOE, pero no le darán ese placer. Volver a Madrid para ejercer de Vicepresidente del PP nacional, en principio, no parecería extraño pues sería la cuarta ocasión en la que su billete a Andalucía era de ida y vuelta para Madrid. Ahí reside una de las razones fundamentales del rechazo que Arenas genera ante el votante andaluz: su falta de continuidad y la apariencia de haber "profesionalizado" en exceso el ejercicio de la política.

Vida en el PP nacional
El problema reside en que ahora en Génova 13 también tiene enemigos, De Cospedal fundamentalmente. También se suma el hecho de que hayan surgido nuevos valores emergentes y triunfantes que no desean dar hueco a quien vuelve tras no conseguir un objetivo que les parecía fácil de conseguir. "Quítate tú para poner a El Niño" no parece que sea una máxima accesible para cumplir ahora en el PP nacional.

El Gobierno central como salida
La otra tesis maneja la idea de que Mariano Rajoy es hoy lo que es gracias al apoyo de Francisco Camps y del propio Javier Arenas. Ambos le salvaron el cuello en el Congreso Nacional de Valencia. A Camps Rajoy se lo ha agradecido con el ostracismo. Lo anterior daría motivo para pensar que, tras un tiempo razonable de ubicación en la Cámara andaluza para justificar una interesada crisis de gobierno, Rajoy lo volvería a llevar a la mesa del Consejo de Ministros. Pero no es tan fácil mover esas fichas. Primero porque debería ser a costa de alguien y en poco tiempo transcurrido y esos ajustes acomaditicios se paga en clave interna. Por otra parte ante la opinión pública, con un PP ahora herido por Asturias y Andalucía y previsiblemente más erosionado en el futuro tras el cuestionamiento de sus políticas de recortes, aparecería como una chapuza política hecha a costa de lo público para resolver un problema interno.

En resumen Arenas tiene cuatro opciones de futuro

- 1) Seguir en la política andaluza. Parece muy improbable por no decir imposible.

- 2) Dar el salto a la acción de partido en Genova 13. Problemático e incómodo ajuste que puede provocar roces y nuevos problemas.

- 3) Recuperarlo como ministro. Lamentable enjuague que tendría su coste político y que se vería como una especie de crisis de gobierno hecha a la medida de Javier Arenas.

- 4) Jubilarse políticamente y trabajar en  ámbitos de la esfera privada -pues no se le ve como técnico sin oposiciones del Ministerio de Cultura- siguiendo el camino de su amigos Acebes, Zaplana o Michavila. Se admiten apuestas.