“Entre tanta polvareda me gustaría aclarar mis declaraciones”. La polvareda fue en realidad algo más que eso, y es que las palabras de Teresa Rodríguez en su rueda de prensa del martes en Sevilla habían disparado las alarmas en la dirección estatal del partido. ¿Pretendía Podemos Andalucía independizarse de Podemos España? ¿Hasta dónde pretendía llegar en sus planes de “soberanía”? ¿Le estaba saliendo a Podemos su particular PSC andaluz?

Los pronunciamientos de Rodríguez abonaban los recelos de Pablo Iglesias y los suyos, pues no en vano uno de los ejes del discurso de las tres candidatas en las primarias andaluzas había sido precisamente ganar autonomía frente a Madrid. Carmen Lizárraga llegó a plantear directamente, y sin que las otras dos candidatas se opusieran a ello, que había que convertir a Podemos Andalucía “en la primera federación emancipada de la organización estatal”.

Es lo mismo, pero no es igual

Aunque ayer no fueron esas las palabras de Rodríguez, la síntesis que los periodistas presentes en la rueda de prensa hicieron de ellas fue precisamente esa: que Madrid era Madrid y Sevilla iba a ser Sevilla. La recién elegida coordinadora de Podemos Andalucía había llegado a decir textualmente que apostaba por que su partido se convirtiera "poco a poco en una organización confederal donde los territorios cuenten”. Y añadía que el documento aprobado al respecto por la II Asamblea Andaluza era “el más avanzado solicitando autonomía".

Pero lo que el martes por la mañana iba a ser una notificación formal a la dirección estatal informando de que Podemos Andalucía iba a constituirse como “una organización autónoma dentro de Podemos”, se convertía al filo de las diez de la noche “una organización con autonomía suficiente para marcar su agenda y sus procesos”. Era lo mismo, pero no era igual. El lenguaje diplomático se imponia al lenguaje político. 

Una iniciativa "ilegal"

La inquietud desatada en la dirección nacional podía tener consecuencias graves si Andalucía no aclaraba su propuesta. Fuentes la Comisión de Garantías estatal de Podemos citadas por el digital InfoLibre sentenciaban que los planes de Rodríguez eran contrarios a los estatutos del partido y amenazaban con dejar claro y por escrito en los próximos días que la iniciativa era "ilegal".

Esa airada reacción obligaba a Rodríguez a aclarar (para unos), suavizar (para otros) o rectificar (para los peor pensados) sus declaraciones de la mañana. Por la noche el partido enviaba a los medios una nota escrita y una declaración grabada en las que Rodríguez intentaba nadar y guardar la ropa: intentaba, por una parte, no recular pero procuraba, por otra, tranquilizar a los ‘federales’.

Tras apuntar diplomáticamente que la propuesta andaluza guardaba relación “con un debate que tenemos pendiente en Podemos acerca de la necesidad de descentralizar la organización”, la nota aclaraba que “en que ningún caso se trata de un conflicto abierto con la dirección a nivel estatal”.