"Solo el ‪@smandaluz [Sindicato Médico Andaluz] se ha mantenido firme a no cambiar documento original con la gerente. Los demás, no tengo palabras. Nos habéis vendido!!". Este era el airado ‘tuit’ difundido esta tarde en su cuenta de redes sociales por el doctor Jesús Candel, popularmente conocido como ‘Spiriman’, tras hacerse público que la dirección del complejo hospitalario de Granada había alcanzado un acuerdo con todas las centrales sindicales, a excepción del Sindicato Médico, para reconducir la crisis sanitaria rectificando los planes de fusión hospitalaria planeados inicialmente por la Junta.

El acuerdo es el primer paso para restaurar la ‘paz sanitaria’ en el turbulento distrito médico de la ciudad de la Alhambra, donde la reordenación hospitalaria promovida por la Junta ha desencadenado en los últimos meses una inusitada ola de protestas en la que han participado decenas de miles de usuarios.

El Sindicato Médico se lo piensa

El documento ha sido suscrito por la gerente del hospital, Cristina López, y los sindicatos CSIF, USAE, SATSE, UGT y CCOO, mientras que el Sindicato Médico decidía tomarse un tiempo para estudiarlo, aunque no le convence lo firmado.

Su presidenta, Carmen Serrano, dice que el documento firmado "modifica sustancialmente" el suscrito por todos los sindicatos el pasado 11 de noviembre reclamando "dos hospitales completos con carteras de servicios diferenciadas y urgencias integrales y finalistas". Por ello, el Sindicato Médico seguirá apoyando la movilización organizada en Jaén el próximo viernes coincidiendo con un acto en conmemoración de los diez años de la ley de la Dependencia en la que está prevista la participación de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

La ira de Candel

Mientras, el doctor Candel ‘Spiriman’ se despachaba a gusto en su página de Facebook, donde colgaba un vídeo casero plagado de insultos y descalificaciones, incluso a los periodistas, y en el que, entre otras cosas, dice lo siguiente:

“Me siento traicionado, después de reunirnos todos y mirarnos a la cara, ¡a los ojos!, ¡con lo que hemos liado en Granada!, y después de decir que todos íbamos unidos, ha podido más la fuerza de vuestros sindicatos en  Sevilla. No tenéis vergüenza, no habéis tenido los cojones de no firmar un documento. Os cambian dos frases y sois tan ineptos de firmar eso (…) veo que pierdo el tiempo, he trabajado a pecho descubierto, solo por el interés común, ¿y esta es la respuesta? Sabéis que digo: que me habéis tocado los cojones, pero no voy a a perder los papeles. ¿Os bajáis los pantalones? Cagaos, sois unos cagaos…”.