De nuevo el Arzobispado de Granada y su titular, Javier Martínez, vuelven a estar en la picota y en el centro del debate judicial por el supuesto caso de abusos sexuales ocurrido en esta Diócesis. El Juzgado de Instrucción 4 de Granada ha acordado declarar la responsabilidad civil subsidiaria del Arzobispado de Granada en relación al denominado caso del Clan de los Romanones" de posible prácticas pederastas por parte de sacerdotes de esta circunscripción de la Iglesia.

Dependencia directa del Arzobispado
La cuantía de dicha responsabilidad civil se determinará en el momento procesal oportuno, ha informado hoy el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. En el auto, el juez Antonio Moreno considera que las personas imputadas, por su condición de sacerdotes, dependían directamente del Arzobispado de Granada.

Por culpa in eligendo como in vigilando
"Precisamente los hechos se producen por la condición de sacerdotes de los imputados, y por el reclutamiento y aprovechamiento como monaguillo de la víctima o víctimas en la sede y casa parroquial de la parroquia", agrega el auto. Es por todo ello, "por culpa in eligendo como in vigilando y por el lugar del que parten en relación de causalidad los actos de índole sexual que se residencian y originan desde la parroquia", por lo que se estima que se cumplen todos los presupuestos expuestos para la declaración de responsabilidad civil del Arzobispado.

Un clan ultra y millonario
Como informó ELPLURAL.COM en el caso de los supuestos abusos sexuales a jóvenes de la Diócesis detrás de todo ello presumiblemente estaría un clan ultra y millonario, el denominado como el grupo de “Los Romanones”. Se trataría de una docena de personas, entre sacerdotes y laicos. Son ultraconservadores de pensamiento, aunque con formas y prácticas muy modernas.

El Papa destapó el caso
Com este medio informó el caso se destapó cuando un joven granadino escribió al Papa Francisco denunciando que había sido víctima en su adolescencia de presuntas agresiones sexuales durante dos años por sacerdotes de la Diócesis. El Papa, en el mes de Agosto, lo llamó personalmente para pedirle perdón en nombre de la Iglesia Católica. “No he podido más que emocionarme y sentir un dolor inmenso al leer su carta”, afirmó el Papa en su llamada telefónica. Al mismo tiempo la Santa Sede instó a la Diócesis de Granada a que abriese una investigación.