La Consejería de Hacienda de la Junta de Andalucía ya tiene sus deberes hechos: este viernes enviará al Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) su valoración del documento base elaborado por un grupo de expertos sobre financiación autonómica.

"No tengo duda de que en un volumen de ingresos de 200.000 millones de euros el Gobierno central tendrá fácil aportar 20.000 para la educación, la justifica gratuita y la vivienda", dijo ayer la titular del departamento autonómico, María Jesús Montero, quien recordó que “todos coinciden” en que el futuro modelo de financiación autonómica debe incorporar un “mínimo en torno a 20.000 millones  en recursos adicionales” para que todas las comunidades tengan recursos suficientes para cubrir sus competencias.

Los efectos colaterales

El día anterior la presidenta Susana Díaz recordaba desde Bruselas que si hubo dinero para rescatar a la banca tiene que haberlo para financiar los grandes pilares del Estado del bienestar, cuya gestión es competencia de las autonomía.

Según los cálculos de la Consejería de Hacienda, desde que entró en vigor el modelo en 2009 Andalucía ha perdido 4 puntos de PIB de crecimiento, ha dejado de crear 100.000 empleos y tiene a 200.000 andaluces sin financiación.

La gran incógnita

Una de las grandes incógnitas sobre la posición gubernamental es cuánto dinero adicional está dispuesto a inyectar el Ejecutivo en el nuevo modelo, pues todos los expertos están de acuerdo en que las CCAA arrastran números rojos que les impiden atender correctamente las grandes partidas del Estado del bienestar. El Gobierno se ha comprometido a presentar un primer borrador de su propuesta antes de diciembre.

Montero se quejó de que "a las fechas que estamos es evidente que Rajoy no va a cumplir con la promesa" de dotar a las autonomías de un nuevo modelo que entre en vigor el próximo año: “Sospechamos que no piensan abordar la reforma del modelo en la presente legislatura".

Hasta ahora, en efecto el Gobierno no ha tenido ninguna prisa en comenzar unas negociaciones que siempre han sido difíciles, pero que están ocasión lo serán aún más por el fuerte déficit acumulado, la inestabilidad territorial derivada del desafío catalanista y los cada vez más explícitos recelos de las comunidades de régimen común ante el concierto foral de vascos y navarros.