La Delegación Territorial de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Sevilla ha realizado "una toma de muestras" del agua del río Agrio cuyos resultados indican que "no se está produciendo ningún aporte de agua altamente contaminada" a dicho río. La toma de muestras "y su posterior análisis se ha realizado conforme a la metodología normalizada al efecto", según han informado este jueves a Europa Press fuentes del Ejecutivo andaluz, que han explicado que esta actuación se ha llevado a cabo a raíz del informe que, según conoció la Administración andaluza "por los medios de comunicación", ha remitido la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera (UDEF) de la Policía al Juzgado de Instrucción número tres de Sevilla, en el que se comunica "la existencia de un vertido directo al río Agrio de aguas altamente contaminadas". Se trata de un informe que la Policía Judicial del Cuerpo Nacional de Policía elevó al Juzgado de Instrucción número tres de Sevilla, que investiga la adjudicación de los derechos de explotación del yacimiento minero de Aznalcóllar a la agrupación empresarial México Minorbis, y que apunta que una inspección acometida en las instalaciones de la antigua mina ha revelado "un vertido directo de aguas altamente contaminadas al río Agrio", que desemboca en el Guadiamar, perteneciente a su vez al área de influencia del espacio protegido de Doñana. Al hilo, "la Delegación territorial de la Consejería de Medio Ambiente, que no tenía constancia de ningún vertido en la zona, ni tampoco conocimiento de la presentación de denuncia alguna en ese sentido, ha querido verificar la inexistencia de incidentes", según añaden las fuentes de la Junta, que confirman que para ello se ha realizado la referida toma de muestras "aguas arriba y aguas abajo del punto de vertido autorizado". Las mismas fuentes insisten en que "los resultados de esta analítica indican que no hay diferencias significativas en los parámetros medidos antes y después del punto de vertido, y que estos se ajustan a recogidos en la autorización de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, lo que confirma que no se está produciendo ningún aporte de agua altamente contaminada al río Agrio". Desde la Junta recuerdan que, en 2014, "el Instituto Geológico y Minero de España evacuó un informe en el que elevaba esta cota de seguridad de la corta de Aznalcóllar hasta la cota +20 y la CHG autorizó la elevación de los vertidos hasta esa cota", y, en este momento, "el agua de la corta está muy alejada de ese nivel (+2), por lo que no ha sido necesario depurar agua desde la recepción de este informe del IGME ni se prevé la necesidad de depurar agua antes de la reapertura de la mina, que llevará consigo una revisión y adecuación de todo el pasivo ambiental". En cuanto al uso de la depuradora, "dado que no hay actividad minera ni de ningún tipo que genere agua, solo se depuraban las procedentes del sistema de recogida de agua de lluvia y drenado de la antigua balsa que no pudiesen ser depositadas en la corta de Aznalcóllar, cuando el nivel de esta se aproximara al nivel de seguridad establecido por la CHG". "La última depuración con este fin se realizó en marzo de 2014 y no se preveía la necesidad de volver a depurar hasta el año 2018, momento en el que la entidad titular del derecho minero ya tendría operativo su sistema de gestión del agua para la actividad minera", concluyen desde la Junta.