Lunes 30 de marzo por la mañana. La secretaria de Coordinación Ejecutiva de Podemos, Ángela Ballester, afirma que el paquete de medidas planteado la semana pasada por su formación a la candidata socialista a la Presidencia de Andalucía, Susana Díaz, no son "condiciones" ni "líneas rojas" para facilitar su investidura, sino "propuestas", al tiempo que ha señalado que el diálogo "está abierto". Lunes 30 de marzo por la tarde. La candidata de Podemos a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Teresa Rodríguez, replica que las tres medidas que le trasladó a Díaz para posibilitar su investidura son condiciones "necesarias" e "imprescindibles" para dialogar. "No facilitaremos un gobierno que vaya en contra de los andaluces. Estas son nuestras tres condiciones para dialogar", ha asegurado la gaditana en un mensaje publicado a través de su cuenta de Twitter, que acompaña de los documentos en los que se resumen los puntos puestos sobre la mesa por la formación 'morada' para permitir la investidura. Las diferencias entre Madrid y Sevilla, anestesiadas durante la precampaña y la campaña electoral, se toman la revancha y reaparecen sin estridencias, pero sin complejos. La dirección nacional parece mostrarse más contemporizadora de cara a facilitar la investidura de Díaz, mientras que la dirección andaluza que lidera Rodríguez se muestra mucho más exigente. "No hemos establecido líneas rojas", ha asegurado este lunes en rueda de prensa la secretaria de Coordinación Ejecutiva de Podemos, Ángela Ballester, en la que también ha señalado que de momento Podemos no se posiciona "ni por el sí, ni por el no, ni por la abstención" y que no saben si el apoyo o la abstención se producirá a cambio de que se acepte "una propuesta o media". EN LA MISMA LÍNEA DE ERREJÓN "No estamos poniendo condiciones, sino que ponemos sobre la mesa una serie de propuestas de sentido común. El diálogo sigue abierto. Podemos quiere entenderse con todo el mundo, pero no por sillones sino por el bien de los ciudadanos", ha reiterado la portavoz de la Ejecutiva. Las palabras de Ballester estaban muy en sintonía con las pronunciadas el sábado por la noche por el número dos de Podemos, Íñigo Errejón, que en el programa televisivo La Sexta Noche también decía que Podemos no había puesto condiciones, sino que se había limitado a poner sobre la mesa elementos de negociación. Del análisis que Errejón hacía de los resultados andaluces parece desprenderse que no es partidario de regatearle la investidura a Díaz, aunque eso no signifique alcanzar pacto de ningún tipo con los socialistas. En ese sentido, las diferencias con Rodríguez serían más tácticas que realmente estratégicas. El tono manifestado por Ballester este lunes contrasta con la contundencia que exhibió Rodríguez tras su primera reunión el pasado jueves con la presidenta en funciones de la Junta y candidata a la reelección. "Si se aceptan estas propuestas razonables se vota que sí y si no se aceptan, se vota que no", afirmó en su comparecencia ante los medios tras el encuentro. LAS DIMISIONES DE CHAVES Y GRIÑAN Rodríguez incluía también entre sus condiciones la "dimisión inmediata" de los expresidentes Chaves y Griñán como diputado y senador, respectivamente. Sin embargo, ni Errejón ni Ballester citaban esa exigencia vinculándola explícitamente a la investidura de Díaz. Al ser preguntada en numerosas ocasiones por este asunto, Ballester ha afirmado este lunes que las medidas "de sentido común" que se incluyen en el paquete, como por ejemplo, la dimisión "inmediata" de los expresidentes de la Junta Manuel Chaves y José Antonio Griñán, "no son condiciones".  "No hemos establecido líneas rojas", ha apostillado. En ámbitos socialistas se piensa que Podemos-Madrid tiene una posición más dialogante que Podemos-Andalucía porque los dirigentes nacionales calcularían que hacer pinza con el PP en un asunto como la investidura –el PSOE obtuvo "una mayoría clara", repitió varias veces Errejón el sábado– puede ser perjudicial para las expectativas del partido de cara a las generales de noviembre. Las diferencias tendrían que ver, en principio, con la administración de los tiempos, no con los objetivos a alcanzar.