El Gobierno andaluz ha aceptado hoy la renuncia de la directora general de Minas, María José Asensio, tras su imputación por la gestión del concurso minero de Aznalcóllar. La jueza atribuye a Asensio un presunto delito de prevaricación. Según ha anunciado el portavoz del Gobierno, Miguel Ángel Vázquez, el cargo quedará vacante hasta que concluya el proceso judicial abierto. El hecho de no sustituir a Asensio parece dejar la puerta abierta a su reincorporación al cargo si finalmente su imputación no termina en procesamiento, sino en el sobreseimiento del caso, que es lo que espera el Ejecutivo, donde reina el convencimiento de que la tramitación y resolución del concurso ha sido impecable. El portavoz del Gobierno le puso suspense al anuncio. Primero estuvo desgranando todos los nombramientos provinciales, a sabiendas de que los periodistas presentes solo esperaban conocer el destino de Asensio, cuya decisión de abandonar el cargo comunicó Vázquez al concluir la información del resto de cambios en el organigrama de la Junta. Aunque los primeros movimientos en la Consejería de Empleo parecían indicar lo contrario, finalmente no hubo excepciones con imputados socialistas andaluces en casos relacionados de un modo u otro con la corrupción. El portavoz del PSOE-A en el Parlamento, Mario Jiménez, ya daba una pista este lunes al afirmar que no habría “ningún imputado en la nómina de altos cargos de la Junta”. Sin embargo, el pasado día 31 de julio la Consejería de Empleo, Empresa y Comercio manifestaba, tras conocerse el último auto judicial sobre el asunto de la adjudicación de los derechos de explotación del yacimiento, que la investigación “penal se reduce ya a un presunto delito de prevaricación”, sin que exista “indicio de ninguna clase de corrupción”. Entre esta posición y la expresada este lunes por el dirigente socialista ha mediado la petición de dimisión de Asensio por todos los partidos y, en particular, la advertencia de Ciudadanos de que debían cumplirse los compromisos de investidura. Ciertamente, sobre Asensio no pesa una sospecha de corrupción en sentido estricto, pero el listón que ha puesto la líder del PSOE y presidenta de la Junta, Susana Díaz, deja poco margen para la discrecionalidad. Y tampoco lo deja el hecho de que la estabilidad del Gobierno depende de Ciudadanos, que tiene muy claro que toda imputación por corrupción se paga con la ‘vida’.