Aunque no existe la certeza al cien por cien, puede ser cuestión de horas más que cuestión de días. En el entorno de la presidenta andaluza, Susana Díaz, y entre dirigentes del partido se afianza el convencimiento de que la presidenta tiene decidido adelantar las elecciones y formalizar la convocatoria de las mismas antes del próximo martes 27, último día que permite el calendario electoral para que las autonómicas sean incompatibles con la convocatoria de las municipales del 24 de mayo. En los últimos Díaz ha venido hablando del adelanto electoral con distintas personas de su confianza, y aunque a ninguna de ellas ha trasladado explítitamente la decisión de que vaya a adelantar las elecciones, algunas han sacado la impresión de que esa era la opción por la que claramente se inclinaba la presidenta. ¿La razón? Susana Díaz no confía en Izquierda Unida. Desde que la coalición aprobara a finales de diciembre, en su I Asamblea de Balance, la opción de convocar en el mes de junio una consulta entre la militancia para decidir la continuidad del pacto de gobierno, las relaciones entre los dos socios son más tensas que nunca. QUITANDO HIERRO IU ha intentado en los últimos días –ayer mismo lo hizo el coordinador regional– quitarle hierro a esa convocatoria, pero para los socialistas es casus belli. Con esa espada de Damocles pendiendo sobre San Telmo, la continuidad del gobierno no es posible. "Desde IULV-CA no hemos convocado ningún referéndum y tenemos intención de no convocarlo porque queremos que se cumplan las condiciones y no haya necesidad", subrayó ayer Antonio Maíllo. "Y si no lo hemos convocado y no hay intención de hacerlo porque queremos que se cumplan las normas ¿dónde está el problema?", se preguntó. Desde el lado socialista se tiene, en cambio, la impresión de que IU ha ido tantas veces con el cántaro a la fuente que al final ha acabado colmando la paciencia de su socio de gobierno. Precisamente el coordinador general de IULV-CA, Antonio Maíllo, ha convocado este miércoles a los ocho coordinadores provinciales de su organización para abordar la situación que se ha generado ante la posibilidad de que haya un adelanto de las elecciones autonómicas. UNA REVOCACIÓN IMPOSIBLE Lo único que podría dejar a Díaz sin argumentos para un adelanto que coge a IU en un muy mal momento demoscópico es que los coordinadores provinciales revocaran la decisión de la asamblea sobre la consulta, algo prácticamente imposible, y no solo por razones orgánicas sino también y sobre todo por razones políticas: IU no puede dar marcha atrás en una decisión adoptada por sus bases y sin la cual seguramente Antonio Maíllo no habría salvado la asamblea, donde esas bases fueron muy críticas con el pacto. La batalla política está ahora en el relato de la convocatoria. ¿La desconfianza entre los dos grupos, que nadie discute, es motivo suficiente para justificar el adelanto electoral? Izquierda Unida se ha apresurado a contestar que no: no está dispuesta a que el PSOE cargue sobre sus espaldas la responsabilidad de un adelanto que, entienden en la coalición, es competencia exclusiva y decisión soberana de Díaz. También el PP atribuye el posible adelanto a la ambición y los cálculos de Díaz para desalojar a Pedro Sánchez de la secretaría general del partido. No obstante, el propio PP ha venido repitiendo que el Gobierno andaluz era una alianza de perdedores y hasta ha exigido en más de una ocasión la convocatoria de elecciones. UN 30 POR CIENTO Los socialistas están convencidos de que obtendrían como mínimo un 30 por ciento de los votos. Esos dicen las encuestas propias y ajenas. Pero saben también que la mayoría absoluta no estaría a su alcance, lo que significa que para garantizarse la estabilidad necesitarían el apoyo de otros grupos, bien IU bien Podemos. También temen que las expectativas del PSOE puedan empeorar, al tiempo que mejoren las de sus adversarios, todos ellos hoy en horas bajas, pues IU atraviesa un momento difícil, el PP no acaba de mejorar y Podemos está echando a andar. Desde luego, la operación entraña no pocos riesgos, pero a estas alturas es poco verosímil que Díaz vaya a dar marcha atrás. Imposible volver al punto del partida después de la tensión a que ella misma ha sometido el pacto en la última semana. Si no adelanta ahora, el Gobierno queda en manos de IU, dueña entones de los tiempos para romper el pacto: una IU que va a perdonar fácilmente todo lo ocurrido