Nadie sabe con absoluta certeza si el Comité Federal de mañana cambiará el terco ‘no’ a la investidura de Mariano Rajoy por una poco digna pero útil abstención. No obstante, todo el mundo lo da por hecho. Las apuestas se inclinan claramente a favor del triunfo de esa abstención que facilite la formación de un gobierno aunque sea de la derecha, que dé estabilidad al país aunque sea por poco tiempo y que permita al PSOE ganar tiempo aunque esté por ver qué hace con ese tiempo ganado.

Sobre la votación de mañana solo faltaría por conocer cómo será de abultada la minoría de quienes mantengan el ‘no’ y, no menos importante, cuál será el formato elegido para fijar la nueva posición parlamentaria del Grupo Socialista, si una abstención total o una abstención selectiva. En la andaluza, principal federación del partido, prefieren la primera a la segunda: si alguien quiere saltarse la disciplina del partido que lo haga… pero con todas las consecuencias.

El formato

La dirigencia andaluza que lidera con mano firme Susana Díaz –el volumen de sus críticos sigue siendo poco significativo todavía– entiende que ha llegado la hora de poner las cartas bocarriba y que el partido no puede afrontar el complicado proceso congresual que se avecina con un grupo parlamentario indisciplinado y un partido dividido. ¿Y eso cómo se impide? “Aplicando el reglamento fríamente”, dice una persona cercana a la dirección. ¿Y si eso supone romper con el PSC? Ante esta delicadísima cuestión ya surgen más dudas. Y opiniones dispares.

Una de ellas es esta: “Aunque hayamos tenido nuestros titubeos, ahora ya sabemos que Miquel Iceta es mejor opción que Nuria Parlón para el PSC; es un socialista hasta la médula que quiere encontrar una vía de entendimiento estable con el PSOE porque sabe que a ambos nos va la vida en ello”. Otra opinión, también de un nombre relevante el partido, es esta: “De cara a unas posibles primarias a la Secretaría General a las que sin duda concurriría Susana, si los socialistas catalanes ya están fuera y no votan, pues un problema menos para la candidata”.

El dilema ante el PSC

Desde ese punto de vista, prosigue el interlocutor, si el PSC decide saltarse la disciplina de voto en el Congreso, contraviniendo el mandato de abstención aprobado por mayoría en el Comité Federal, la ruptura será inevitable, lo cual sería muy malo para el partido si bien, a corto plazo y en términos de contabilidad orgánica, para Susana sería bueno de cara a unas primarias, pues probablemente cualquier otro candidato obtendría las simpatías catalanas antes que ella, a quien al otro lado del Ebro se la percibe envuelta en la bandera rojigualda”.

Algún dirigente admite en privado que ir al choque de trenes con el PSC es un error de proporciones mayúsculas. “Sería romper con el único vínculo que nos queda con Cataluña, y sería hacerlo con una persona como Iceta que no es un fundamentalista y con quien se puede hablar y llegar a acuerdos, aunque, eso sí, dando nosotros algo a cambio”.

Las cartas de Susana

Una persona que ha tenido mucha relevancia institucional y orgánica en el socialismo andaluz, y que en el pasado tenía una fe ciega en la capacidad de Susana Díaz de hacerse con las riendas del partido y convertirlo de nuevo en una organización ganadora, se muestra ahora mucho más cauta.  “Susana ha salido muy, pero que muy tocada en este conflicto interno, se ha expuesto demasiado, debió seguir dedicada a sus cosas en Andalucía y apoyar siempre a su secretario general”. ¿Aunque ese secretario general se llamara Pedro Sánchez? “Aun en ese caso. Pedro se habría acabado estrellando él solo. La aritmética parlamentaria hacía imposible cualquiera de las alternativas que él pudiera tener en la cabeza una vez que, en julio, decidió descartar la vía de la abstención para fortalecerse ante la militancia. Fue una irresponsabilidad absoluta.”

Pero sea cual sea lo que se decida este domingo en la calle Ferraz, a cuyas puertas no se descarta que vuelva a haber concentraciones de incierta composición y envergadura, y sea cual sea la fecha en que finalmente se celebren las primarias, en el PSOE andaluz nadie duda ya de que Díaz se postulará como candidata. Su preferencia es que pase el mayor tiempo posible antes de la celebración de las primarias, si las hay, o del congreso convencional.

El Gran Salto

¿Pero acaso puede no haber primarias? “Nunca se sabe, todo dependerá de si hay uno o varios candidatos. Cuando Susana estaba muy fuerte y su nombre era indiscutible, hace como dos años, no habrían hecho falta primarias, todos querían que ella fuera la secretaria general. Ahora eso ha cambiado”. ¿Y quiénes podrían presentarse además de ella? “Por ejemplo, Patxi López, por el que parece que apuestan Rubalcaba y otros históricos. O el propio Pedro, salvo que se salte la disciplina de voto si se decide abstención y sea expulsado del partido…”. Eso le vendría bien a Díaz, ¿no? “Supongo que sí”.

En el PSOE andaluz son, en todo caso, conscientes de la provisionalidad que vive la política andaluza con Díaz pensando en dar el salto a Madrid y la oposición recordándoselo todos los días. De dar ese Gran Salto, ¿cómo se concretaría exactamente? “Está por ver”. ¿Seguiría Díaz de presidenta de la Junta? “Durante algún tiempo”. ¿Y quién la acabaría sustituyendo? “Hay muchos nombres pero ninguno claro”. ¿Por ejemplo? “Vale, ahí van algunos pero es hablar por hablar: el vicepresidente Chiqui Jiménez Barrios, la consejera María Jesús Montero, el alcalde de Sevilla juan Espadas, el consejero de Jaén Felipe López…, pero ya te digo, es hablar por hablar”. Ya.