“Nuestro sueño es que mi padre pueda declarar ante la jueza María Servini”. Sería la primera vez que un juez escuchara a Luis Vega Sevillano, natural de Paterna de Rivera (Cádiz), y que el pasado viernes acudió con su hijo al consulado de Argentina en Cádiz para denunciar crímenes de lesa humanidad y genocidio. Con ocho años vio cómo el 19 de julio de 1936 a las nueve de la noche, un grupo de falangistas se llevaba a su madre, Catalina Sevillano Macho. Ni siquiera les ablandó el hecho de que tuviera en sus brazos a un pequeño de apenas 22 meses, hermano de Luis. Cuando su padre –conocido cenetista que huyó a la Sierra– se enteró que se habían llevado a su mujer, bajó al pueblo por la noche. Pero un vecino del pueblo lo delató a él y a su tío y ya nunca más los vio. VERANO NEGRO DEL 36 El historiador José Luis Gutiérrez Molina, del Grupo de Trabajo Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía de la CGT, explica en una de sus publicaciones que a Catalina la mataron con María Silva Cruz, conocida como La Libertaria, y que la represión golpista acabó con cerca de cuarenta personas en Paterna, además de la huida y exilio de otras muchas y el procesamiento de otros. “La mitad de ellas, fueron asesinadas entre julio y septiembre de 1936”. “La segunda fase, desde finales de 1936 y todo el 37” y “una tercera”, que llama la de “la victoria”, que “se localiza en 1939 cuando empiezan a volver al pueblo los huidos tres años antes”. Juan Luis Vega, el hijo de Luis y nieto de Catalina y Francisco, se enteró de lo que le había ocurrido a sus abuelos cuando tenía nueve años: “Me quedé impactado”. Y “cuando cumplí los doce, le prometí que esto lo solucionaríamos”. En los siguientes años de silencio, Juan Luis le ha tenido que arrancar las palabras a su padre porque “antes no se podía ni pensar”. De hecho, “hay muchos vecinos que aún tienen miedo o, que incluso, se autoinculpan”. Él habló mucho con su padre: “De padre a hijo y de hombre a hombre”. Y un día en el campo, le dijo: “Esto es lo que querían tus abuelos, que la gente tuviera su trozo de tierra”. 'NADIE NOS VA A PARAR' Con 86 años, “se va apagando poco a poco como una vela” y, por eso, Juan Luis ha tomado las riendas por su padre y ha llevado su caso hasta la justicia argentina. El viernes pasado interpuso la denuncia ante el consulado de Argentina en Cádiz y está dispuesto llegar a Bruselas. Estuvo acompañado por el propio historiador José Luis Gutiérrez Molina y José María Arauz, un gaditano que desde hace casi diez años intenta exhumar los restos de su tío –Domingo Vélez Clement- sepultados en una fosa vertical del Cementerio de Cádiz y perfectamente localizables, y que días antes también llevó su caso a la Justicia argentina. En cuanto esté constituida legalmente la Asociación por la Recuperación de Memoria Histórica de Paterna, que Juan Luis preside ya de facto, tendrá la potestad de llevar el caso de las 39 personas asesinadas en su pueblo al único país que pretende enjuiciar estos crímenes. “Ha llegado el momento y ya nadie nos va a parar”.