Esperaban una dura caída, pero no un batacazo como este. Izquierda Unida queda relegada a la quinta fuerza política en el Parlamento andaluz, aunque ha conseguido salvar por los pelos el grupo parlamentario. Son siete los escaños que han perdidorespecto a las elecciones de 2012, cuando lograron doce diputados con los que pudieron evitar un gobierno del Partido Popular alcanzando un pacto con el PSOE, algo que sus votantes han castigado con dureza en las urnas. La coalición se ve claramente superada por Podemos (15 diputados) y por Ciudadanos (9 diputados), las nuevas formaciones que han irrumpido con fuerza en el tablero político. Y el silencio ha sido la tónica general de la tarde en la sede de IU en Sevilla. Nadie ha hablado hasta que el candidato a la Presidencia de la Junta, Antonio Maíllo, ha comparecido ante la prensa una vez había finalizado por completo el escrutinio. Aunque estaba previsto que el secretario de organización valorase la participación, el recuento no terminaba de poner en el marcador el quinto escaño que les garantizaba la continuidad del grupo parlamentario y nadie se atrevía a hablar. “Pese a los malos resultados”, ha asegurado un serio pero sereno Maíllo, “seguiremos trabajando como el referente de izquierdas en Andalucía”. Junto él también ha hablado el candidato de IU a la Presidencia del Gobierno, Alberto Garzón, que ha suscrito las palabras de Maíllo. Ambos tienen claro que el pacto de Gobierno con el PSOE ha sido uno de los factores fundamentales de estos “resultados totalmente insatisfactorios”, aunque no la única razón. “Es evidente que los ciudadanos han percibido como un error nuestra participación en el Gobierno”, ha reconocido el candidato de IU, que tenía previsto someter su continuidad en el Ejecutivo a referéndum este verano, pero el adelanto electoral les cogió por sorpresa. “Es un resultado regular por no decir desastroso” comentaba en la puerta de la sede a Público Felipe Alcaraz, exdiputado y exsecretario general del Partido Comunista de Andalucía. IU sólo ha logrado 273.000 sufragios, sin llegar al 7% del total. Son casi 170.000 votos menos que en los últimos comicios, “una evidencia” de que la formación “no ha canalizado el voto de la necesidad de cambio” como también demuestra la fuerte irrupción de Podemos y Ciudadanos, ha dicho Maíllo, que no piensa dimitir y que se siente “totalmente respaldado por la militancia” para llevar a cabo la renovación de Izquierda Unida y “trabajar desde ya para recuperar nuestro espacio político”, ha aclarado. Para Maíllo, la victoria de Susana Díaz es una prueba de que “el PSOE ha ganado votos por la derecha”, pero no tiene dudas de que IU recuperará el terreno perdido. “Este resultado no invalida nuestro proyecto. Somos gente rocosa y resistente”, ha afirmado. GARZÓN VE NECESARIO UNA NUEVA IU Este batacazo también es un duro golpe para Garzón, que ahora tiene por delante el reto de recuperar el terreno perdido en las generales. El candidato que encarna la renovación del partido ha visto que rejuvenecer a los candidatos no es suficientepara aguantar el pulso a la ‘vieja política’, ya que la nueva (Podemos) tampoco ha colmado las expectativas que las encuestas habían puesto sobre la mesa. Pero pese al desastre andaluz, Garzón no varía su discurso centrado en los principios y valores de la izquierda tradicional. “Hace falta una nueva IU que sea considerada un instrumento útil para la mayoría social”, ha dicho el diputado por Málaga, que quiere mirar al futuro con “mucha esperanza” porque, asegura, “sabemos que somos imprescindibles para la trasformación de la sociedad desde los valores y principios de la izquierda”. Ni Maíllo ni Garzón han querido hablar sobre pactos, ya que la situación es “muy volátil” y las predicciones se antojan “imposibles”. Sólo hay lugar para la autocrítica, ha destacado Garzón, que ve urgente “hacer modificaciones” para que “la mayoría social entienda que IU es imprescindible”. Ahora solo les queda ser “la voz de la izquierda en el Parlamento Andaluz”, ha concluido Maíllo.