Únicamente el PP ha desvelado qué hará, pero lo ha hecho con la suficiente ambigüedad como para que no se sepa a ciencia cierta qué hará en las votaciones posteriores a la primera, donde votará negativamente. La sesión de investidura de la socialista Susana Díaz está envuelta en suspense, como si se tratara de una larguísima partida de póquer en cuyos primeros compases cada jugador intentara adivinar qué cartas tienen los demás y hasta dónde llegarán en sus apuestas. La presidenta de la Junta en funciones y candidata del PSOE a la reelección, Susana Díaz, va a mantener este jueves reuniones con PP, Ciudadanos, Podemos e IULV-CA, que son los partidos que han obtenido representación parlamentaria en los comicios del pasado domingo. También incluye en la ronda de reuniones al propio Partido Socialista, que será el último en acudir esta tarde a San Telmo. CÁBALAS EN SAN VICENTE En la calle San Vicente, sede del PSOE andaluz, se da por hecho que será muy difícil que Díaz consiga la investidura en su primera votación, que tendrá lugar en los quince días siguientes al 16 de abril, fecha de constitución del nuevo Parlamento. Aun así, están convencidos de que su indiscutible victoria el 22M facilitará mucho las cosas, en el sentido de que ningún partido puede poner en duda la legitimidad de Díaz para ser presidenta, y más teniendo en cuenta que no hay ningún otro candidato con los votos suficientes para postularse seriamente para la Presidencia. La ronda de hoy marca el inicio de unas negociaciones que serán intensas, pero también discretas. En principio, nadie parece discutir que la partida la ganará finalmente Susana Díaz, pero está por ver cuál es el precio que ha de pagar por su victoria. No está en juego únicamente quién será el presidente del Parlamento y cuál la composición de la Mesa de la Cámara, sino también las alianzas posibles tras las elecciones municipales del 24 de mayo, donde, a la vista de los resultados del 22M, los partidos necesitarán buscar alianzas para gobernar los ayuntamientos. EL PP QUIERE QUE LOS OTROS SE RETRATEN El portavoz del PP Carlos Rojas ya ha dicho esta semana que no se lo pondrá fácil a Susana Díaz. Hará como el PSOE con la OTAN en los años 80: de entrada, no. Rojas recalcó, con alguna retranca, que si Díaz ha declarado "con tanto aplomo" que va a gobernar en solitario durante la próxima legislatura "es que tiene garantizada la investidura y las alianzas ya buscadas", unas alianzas en las que "sin duda" no va a estar el PP andaluz. El PP mostraba así sus cartas más intrascendentes. A Rojas se le preguntó insistentemente si el PP votaría que no en las sucesivas sesiones, si es que hubiera más de una, pero el portavoz popular contestó con una contundencia solo aparente: en realidad, no dijo qué hará su grupo, y es lógico que no lo dijera. El PP prefiere que sean Podemos y Ciudadanos quienes 'se retraten'. PODEMOS NO TIENE PRISA Tampoco la candidata de Podemos a la Presidencia de la Junta, Teresa Rodríguez, tiene mucha. Ayer dijo que para la investidura todavía "queda un mes" y que ahora "es el tiempo de hablar". Así se pronunció Rodríguez ante los medios que la esperaban a la puerta de la sede de Podemos, donde se reunieron ayer los 15 parlamentarios electos de la formación, el responsable de la Secretaría Política, Íñigo Errejón, y el secretario de Organización, Sergio Pascual. La presencia de dos pesos pesados de la dirección nacional en un asunto, en principio, estrictamente andaluz puede en alguna medida poner en cuestión la autonomía del partido en Andalucía, cuya candidata no era inicialmente la apuesta de Pablo Iglesias y los suyos. Rodríguez avanzaba ayer en una entrevista en Canal Sur Televisión que su formación condicionará su posición en la investidura al apoyo de medidas "irrenunciables" de su programa, especialmente en lo referido a "emergencia social, regeneración democrática y lucha contra la corrupción". CIUDADANOS QUIERE CABEZAS Únicamente Ciudadanos se ha mostrado explícito al poner como condición al apoyo de la investidura que Díaz exija a los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán que entreguen sus actas de diputado y senador por la imputación preliminar que pesa contra ellos en el caso de los ERE y que el Tribunal Supremo tendrá que confirmar. El instructor del Alto Tribunal ha citado a declarar a ambos mandatarios el 7 y el 16 de abril, antes, pues, de la sesión de investidura, aunque no parece fácil que decida rápidamente si les imputa algún delito. Si así fuera, ellos mismos renunciarían a su escaño. El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, dijo textualmente el lunes que su partido votará en contra de la investidura "si Díaz no echa" a los expresidentes. Como en el caso de Podemos, de nuevo la batuta de la estrategia parece estar en manos de la dirección nacional del partido, no en las del grupo parlamentario andaluz. Ahora bien, ¿significa la posición de Rivera que Ciudadanos también se abstendrá si no se da la condición exigida? No está claro. La abstención es un valioso –y ambiguo– comodín en estos casos. IU:MÁS BIEN NO El coordinador general de IULV-CA, Antonio Maíllo, ya dijo el martes que su grupo valorará en su momento si votará en contra o se abstendrá en la investidura de Susana Díaz y apeló al procedimiento y a los tiempos para señalar que antes de tomar la decisión le gustaría escuchar a la socialista y la exposición de su proyecto y también que ésta le escuche a él. Aun así, dio alguna pista: "Ella tiene un halo de falta de credibilidad por la ruptura del pacto de Gobierno", dijo en una entrevista en Radio Nacional. Como pista, la declaración es bastante explícita.