Son, sin ninguna duda, la elecciones andaluzas más interesantes de cuantas se han celebrado desde 1982. Y lo son por dos razones: porque auguran la quiebra del bipartidismo y porque sus resultados tendrán un significativo impacto en todos los partidos, absolutamente en todos: desde el PP a Podemos, pasando por el PSOE, IU, Ciudadanos, UPyD y hasta el Partido Andalucista, cuya definitiva defunción será inevitable si, como parece, no logra representación en la Cámara autonómica. Pero hoy no se examinan solamente los partidos ante los 6,5 millones de electores andaluces, también lo hacen las empresas demoscópicas, ya que han proyectado resultados muy dispares, tanto que se hará quizá más evidente que en otras ocasiones quién acierta y quién no. CÁLCULOS APROXIMADOS Los cálculos hechos por algunos analistas prevén que el PSOE se movería entre los 43 y los 48 escaños, el PP lo haría entre los 30 y los 34, Podemos se quedaría entre 15 y 18 diputados, Ciudadanos entre 8 y 11 e Izquierda Unida entre 4 y 6. Pero este no deja de ser uno de los muchos pronósticos, cuya fiabilidad depende a su vez de la fiabilidad de las propias encuestas en que está basado. Los encuestadores han coincidido en las tendencias generales pero se han distanciado mucho en los detalles. Un ejemplo: frente a los 25 escaños que el Barómetro de la SER llegó a darle a Podemos, los últimos sondeos publicados situaban en un máximo de 20 escaños unas expectativas que siguen siendo inciertas, pues encuestas anteriores han manejado también la cifra de 14/15 escaños. Con unos pronósticos tan dispares, sin duda alguno de ellos acertará. DEMASIADA HORQUILLA Llamativa es también la horquilla de la ventaja del PSOE sobre el PP: casi 10 puntos entre la mínima ventaja y la máxima. Y también discrepan, y mucho, en la atribución de escaños: Celeste Tel le otorgbaa al PSOE un 35,7 por ciento de los votos y 50 escaños, un cifra esta última que Metroscopia rebajaba a 45 diputados pero con un porcentaje de voto un punto superior, el 36,7 por ciento. No les falta, pues, razón a los partidos cuando lanzan mensajes de escepticismo sobre las encuestas. Esta vez tienen buenos motivos para hacerlo y, de paso, inyectar optimismo en sus seguidores. Quienes salen peor parados en las prospecciones a apresuran a recordar los errores de los encuestadores, que en 2012 auguraron una holgadísima ventaja del PP sobre el PSOE que finalmente las urnas redujeron a poco más de un punto. En cualquier caso, Podemos y Ciudadanos (C's) irrumpirían por primera vez en el Parlamento andaluz como tercera y cuarta fuerza política, respectivamente, lo que relegaría a una embarazosa quinta posición IULV-CA, hasta ahora en gobierno de coalición con el PSOE-A. EL CIS Y EL EGOPA, SONDEOS DE REFERENCIA Según el sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en principio el más fiable por basarse en una muestra de 3.140 entrevistas, el PSOE sería la fuerza más votada de celebrarse ahora elecciones autonómicas en Andalucía con el 34,7% de los votos, seguido por el PP, que obtendría el 25,7%, lo que sitúa la diferencia entre las dos fuerzas mayoritarias en nueve puntos. Por su parte, Podemos irrumpiría como tercera fuerza con un apoyo del 19,2% y obtendría entre 21 y 22 escaños en el nuevo Parlamento andaluz. El sondeo —realizado del 30 de enero al 17 de febrero— dejaba a la formación que lidera Susana Díaz con 44 escaños, lejos de la mayoría absoluta —55 diputados—, mientras que el PP se quedaría con 34, IULV-CA entre 4 y 5 con el 6,6% de los votos, emparejada con Ciudadanos: un 6,4% de los sufragios y 5 escaños. La otra gran encuesta andaluza de referencia es el Estudio General de Opinión Pública de Andalucía (Egopa) que realiza semestralmente CAPDEA, el centro de investigación vinculado a la Universidad de Granada. Según el Egopa, que fue el estudio más temprano de los publicados al difundirse el pasado 13 de febrero, el PSOE ganaría las elecciones con un 35,2 por ciento de los votos, con seis puntos de ventaja sobre el PP, que se quedaría en el 29,1, y a mucha distancia de Podemos, con un 14,9 por ciento, mientras que Izquierda Unida aguantaría con apuros el temporal conservando todavía un 8,4 por ciento. En esas fecha aún no se había producido el auge de Ciudadanos, que alcanzaba solo el 4,6 por ciento de los votos.