Las predicciones para los socialistas andaluces en todos los sondeos y medios de comunicación eran más que oscuras, negrísimas. La más benigna daba un diferencial de un 13% a favor de la derecha liderada por Javier Arenas. Otras, siguiendo la estela de la demoscopia nacional alertaban de un tremendo hundimiento socialista parejo a los resultados del resto de España. En concreto se hablaba de un porcentaje de entre un 14 a un 16 % para los ’populares’ andaluces por encima de los socialistas. Por ello en el PP llamaban a la calma y a no caer en un exceso de confianza, pero paralelamente llegaban incluso a afirmar en la sede sevillana de San Fernando que sus datos internos eran aún mejor.

Ni 48% ni de votos ni 10% de diferencia
Analistas y politólogos han destacado siempre que loss umbrales para la consecución de la  mayoría absoluta en Andalucía se hallaban cifrados en dos dígitos mágicos: La obtención de un 48% de los votos o un diferencial de un 10% con el segundo partido. Y lo cierto era que, con las encuestas en la mano, esas referencias numéricas estaban más que superadas. Arenas pensaba entregar a Génova 13 la cabeza de Griñán en forma de derrota por encima de esos parámetros. Pero eso no fue así para tristeza del PP y esperanza de remontada en el PSOE. Los ‘populares’ obtuvieron un 47 por ciento de los votos y a pesar de haber subido mucho no lograron distanciarse más de un 9 por ciento. Amarga victoria en una nueva noche electoral, pero en este caso en el sur. El rostro de Arenas en el balcón de la sede regional sevillana en la noche electoral no era comparable, para nada, con las caras de satisfacción mostradas minutos antes en otro balcón ‘popular’, el de Génova 13.

Sevilla la “resistente”
Los socialistas aún habiendo cosechado un pésimo resultado en Andalucía, no sucumbieron totalmente como el resto del territorio. Es más, la victoria en Sevilla de manos de Alfonso Guerra frente a Cristóbal Montoro, es más que simbólica. Es todo una demostración de la “resistencia” socialista. Mucho más si se tiene en cuenta que en la capital hispalense el PP del actual alcalde, Juan Ignacio Zoido, dejaba que el PSOE recuperase 40.000 votos. El empate en Jaén de Gaspar Zarrías y de Rosa Aguilar en Córdoba, insufla muchísimos ánimos a las huestes socialistas.

Mucho voto por recuperar
En la sede regional de los socialistas en San Vicente, pasada la jaqueca electoral, analizan, escrutan y estudian cada distrito y cada censo provincial, pueblo a pueblo, pedanía a pedanía, barrio a barrio e incluso calle a calle. Basan la creencia firme de  que hay partido en la “Batalla de Andalucía” en distintos datos y parámetros. Por un lado la resistencia que el PSOE-A ha tenido al tsunami nacional pepero. Por otro lado son conocedores de que se han dejado un jirón de casi un millón de votos entre dudosos que no votaron y una parte que fue a parar a UPyD e IU. Saben que ellos siempre tienen mucho voto prestado y que igual que se va puede volver. El PP ya ha obtenido lo máximo que puede conseguir. Más es imposible. Llenar más pabellones y mantener movilizados de manera permanente a simpatizantes es ardua tarea. Son sabedores de que los últimos actos no han tenido el lleno absoluto obtenido en las municipales. Arañar un pequeño porcentaje de votos entre numreosímos abstencionistas, centristas sociológicos, profesionales y clases medias, izquierdistas  moderados, socialdemócratas consecuentes, electores cambiantes y defraudados coyunturales, es la esperanza que albergan los socialistas para ganar. Es la la gran misión histórica de la “Fuerza del Sur” y del propio Griñán a la que están convocados desde el socialismo federal como tabla de salvación de Ferraz como campamento base que anime al ejército diezmado tras el 20-N.

Cambio de sentido de voto
Creen además que en estas elecciones se ha votado contra Zapatero, y que “muerto el perro, se acabó la rabia”. Apelan a la gestión socialista en Andalucía y sobre todo piensan que habiéndose desahogado el electorado cabreado, y castigado el PSOE de forma contundente ya, el sentido del voto cambiará. Se agarran como un clavo ardiendo a la tesis de que los recortes que inexorablemente va a ejecutar Rajoy junto a  la aprobación de presupuestos antisociales en ayuntamientos y comunidades autónomas en manos del PP así como que de aquí a finales de Marzo, la percepción de que la situación económica no solo mejora con el PP en el poder, sino que empeora, haga reflexionar al electorado de que en tiempos de crisis mejor que la gestione quienes más contenido social y humano impriman a sus políticas.

El futuro político de Arenas
El partido está abierto. La “Batalla de Andalucía” va a jugarse “a cara de perro”. Un puñado de votos, solo unos pequeños arañazos, harán que la mayoría absoluta con la que desde años sueña el “campeón de las derrotas”, Javier Arenas, se esfume y obliguen a una temprana minicrisis de gobierno en Moncloa para que, como en otras ocasiones, darle cobijo, sillón, sueldo y poltrona en Madrid al líder del PP andaluz de quien dicho sea de paso, no se le conoce ninguna actividad laboral ejercida fuera de la política. Solo se sabe que es uno de los políticos mejor remunerados de España, tanto es así que sus ingresos son el doble que los del actual presidente de la Junta de Andalucía.

Sin duda que el último billete de AVE, Sevilla-Madrid de Javier Arenas está abierto para una enésima vuelta a la estación de Atocha, pero esta vez con “parada y fonda” en la capital del Reino y sin retorno, ya definitivo, a la política andaluza.

 

Juan Luis Valenzuela es coordinador de El Plural en Andalucía