Sorpresa al comienzo de campaña: Podemos lanza el reto
Inicio de campaña. Sergio Pascual, sevillano y secretario de Organización de Podemos, hombre de lealtad absoluta a Pablo Iglesias y de menos a la candidata andaluza, Teresa Rodríguez, anuncia los actos de campaña. En la relación de mítines destaca uno sobremanera, el cierre de campaña en el mítico velódromo de Dos Hermanas, con una capacidad documentalmente acreditada por la Junta Electoral para 30.000 personas.

Asalto a la fortaleza socialista
¡Toma ya! emulando a Pablo Iglesias que pretende "asaltar el cielo sin consenso" tal y como Karl Marx describió las aspiraciones de la Comuna, la efímera insurrección que tomó el poder en París durante tres meses en 1871, Podemos quiere asaltar la fortaleza socialista de una infraestructura deportiva inmensa, construida en los tiempos de la bonanza económica, y que tantos días de gloria ha dado a los socialistas sureños con llenos de 25.000 a 30.000 personas en distintos cierres de campaña. Dicho sea de paso, Arenas lo intentó en una ocasión demostrando musculatura y consiguió la nada desdeñable cantidad de 20.000 asistentes.

30.000 personas es "mucho arroz pal pollo"
Ese órdago lanzado por Pascual hizo temblar algunos cuarteles electorales. 30.000 gargantas gritando "Sí podemos, si se puede! y "Teresa Presidenta", era mucho "arroz pal pollo"; una instantánea de las que hacen daño y que se comenta y traslada de ciudadano en ciudadano y de plaza en plaza desde la noche final de campaña hasta el día de las urnas pasando por el de reflexión.



De órdago a "bluff"
Mas el órdago de Podemos duró poco. De ejercicio iniciático hacia el reto electoral pasó a ser todo un farol. Una verdad dormida despertó y mutó en 48 horas hacia una certeza a medias por no decir una realidad emboscada. Podemos tenía una carta guardada. No pensaban "asaltar el cielo" en Dos Hermanas. En todo caso y más bien lo que pretendían y consiguieron, era elevarse 300 metros sobre el nivel del mar. Y es que días después del anuncio bomba, el propio Pascual advertía de que por "motivos técnicos y de seguridad" (de seguridad de llenar debería haber aclarado), el aforo se reducía a 12.000 personas y daba por cerrada la venta de entradas para el show podemita. La deconstrucción del velódromo, como si de un mecano se tratara,estaba en marcha.

Miedo al "horror vacui"
Inmediatamente a este anuncio surgieron reacciones de todos colores. Desde quienes justificaban la autolimitación del aforo en la pérdida de fuelle continua que se venía advirtiendo desde el inicio de campaña (véase acto de Málaga con Pablo Iglesias; hasta el miedo de la formación al "horror vacui" escénico". Ante tanto cuestionamiento de las verdaderas posibilidades de Podemos de movilización, la dirección nacional subió solo un pelín más el listón y aumentó el aforo en 2.500 personas más plasmas en la calle.



El asalto al cielo de Dos Hermanas tendrá que esperar
Y llegó el día de autos. Las puertas del ingente y mastodóntico velódromo se abrieron. Miles de personas procedentes de todas partes de Andalucía y algunos autobuses de otras regiones, unidas a numerosos sevillanos, fueron acomodándose a lo largo y ancho del recinto. Medios nacionales que han seguido la campaña día a día confirmaban el lleno "ma non troppo". Algún otro, imbuido de fe podemita, sucumbió a la música del concierto y habló de que el desafío de "llenar" el velodromo, se consiguió. Y no es falso, llenar se llenó, pero en la medida en que una deconstrucción de la instalación lo posibilitó. La palabra de moda, "deconstrucción", significa descomponer un conjunto en sus elementos para reconstruirlo dando lugar a un conjunto diferente.

Reconstruir lo deconstruído
Era un desafío llenar Dos Hermanas, pero lo han conseguido. No se llenó del todo pero sin llegar al 'pinchazo'. De doce a trece mil ocuparon el sitio. Indudablemente un éxito, mucha gente pero lejos, muy lejos del cielo, del cielo de las 30.000 personas. El asalto tendrá que esperar y deberá comenzar por otro ejercicio de arquitectura electoral pero a la inversa: reconstruir lo deconstruido.