Lo que se sabe con certeza del nuevo Gobierno de Susana Díaz es poquísimo: que se conocerá hoy, que será paritario y que reforzará las áreas de educación, salud, economía y cultura. Y nada más: ningún nombre, ninguna pista. Solo conjeturas. Y ni siquiera eso: el hermetismo de la presidenta andaluza es tal que prácticamente ha desaparecido de los medios de comunicación andaluces el entretenido juego de las quinielas de nombres. Ni siquiera las personas de su entorno más cercano parecen saber nada… o se lo callan, por la cuenta que les trae. Si acaso, se da por muy probable la continuidad de nombres como Manuel Jiménez Barrios, María Jesús Montero o Emilio de Llera, pero no tanto porque la presidenta haya dado alguna pista al respecto, como por la verosimilitud de esa continuidad. De nuevo conjeturas, no certidumbres. En último término, empeñarse en dar nombres del nuevo Gobierno es poco más que hablar por hablar. EJECUTIVA Y COMITÉ DIRECTOR     La presidenta y secretaria general de los socialistas ha convocado esta tarde a la Ejecutiva Regional, a la que dará a conocer el nuevo equipo gubernamental. Después habrá Comité Director, que es el máximo órgano entre congresos. Seguramente ahí serán designados los senadores que el partido proponga al Parlamento en representación de la comunidad autónoma, entre los que con toda seguridad figuraría José Caballos. Por lo demás y aparte del fortalecimiento de determinadas áreas y de la reestructuración de otras cuya acumulación bajo una sola consejería les resta operatividad funcional e identidad política, la presidenta respetará muy probablemente los equilibrios territoriales dando representación en el Consejo de Gobierno a las ocho provincias, donde la genuina vocación de celosísimas guardianas del localismo no cede terreno. Ya cuando en 2013 Susana Díaz conformó el Ejecutivo anterior fue muy resaltado el hecho de que no incluyera ningún consejero de Almería, aunque nada indica que esa comentada ausencia haya hundido en el ostracismo político o económico a la provincia más oriental de la comunidad. GABILONDOS, MORATINOS, SORIAS… Aunque la presencia territorial sea importante, si bien más a efectos orgánicos o mediáticos que propiamente políticos, más significativo puede ser el hecho de que en el Gobierno haya algún nombre con peso político o prestigio profesional propio que le dé al Ejecutivo proyección más allá de las propias fronteras andaluzas. Pero eso significaría echar mano de independientes, cuyo encaje no siempre es fácil hacia dentro del partido, salvo que se trate de nombres que no admiten discusión, como ha ocurrido en Madrid en el caso del catedrático y exministro Ángel Gabilondo. El área de cultura, por ejemplo, se presta bien a un perfil de ese tipo, si bien existe el inconveniente no poco menor de que habrá muy poco dinero para gastar y en tales circunstancias es más difícil convencer a alguien de esas características. ¿Lo hará así Susana Díaz? Es posible, aunque la presidenta andaluza parece menos dada a los golpes de efecto de lo que lo eran José Antonio Griñán o José Luis Rodríguez Zapatero aun sabiendo ambos que los nombramientos de relumbrón suelen ser muchas veces flor de un día. El presidente Zapatero sí optó en varias ocasiones por ese perfil de prestigio profesional. Fue el caso de la decisión de sentar en la mesa del Consejo de Ministros al propio profesor Ángel Gabilondo, al reconocido diplomático Miguel Ángel Moratinos o al prestigioso científico Bernat Soria.