La Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) ha celebrado este martes en el Campus Antonio Machado de Baeza (Jaén) el Acto Oficial de Apertura del Curso Académico 2015, presidido por el rector de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), Eugenio Domínguez Vilches, y en el que han participado también el secretario general de Universidades, Investigación y Tecnología de la Junta de Andalucía, Francisco Triguero; la secretaria general de la UNIA, María Jesús Guerrero; el vicerrector del Campus Antonio Machado de Baeza, Victor Luis Gutiérrez, y los rectores de las Universidades de Jaén (UJA), Manuel Parras, y Huelva (UHU), Francisco Ruiz. El profesor Álvaro Gil-Robles, primer Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, doctor en Derecho y profesor émerito de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid, ha pronunciado la lección inaugural en este acto, en la que la ha reflexionado sobre La Europa de los Valores, afirmando que el gran reto de Europa “es continuar siendo coherente con los valores y principios que le dieron nacimiento y razón de ser”. “Tenemos que volver a rearmar a Europa en valores democráticos”, ha declarado. “El signo de identidad del proyecto de construcción europea fue la proclamación del respeto de los derechos humanos, por encima de todo, y asumir la democracia como un régimen político común”, afirma, al tiempo que recordaba que este compromiso quedó sellado en el Tratado de Roma, que dio nacimiento al Consejo de Europa en 1950. GRECIA Y LA SOLIDARIDAD El conferenciante ha hecho también alusión al principio de solidaridad que, según dijo, “ha funcionado con innegable eficacia durante muchos años” y del que se han beneficiado España y otros muchos países que se han ido incorporando paulatinamente al proyecto común, para su propio desarrollo y la mejora del nivel de vida de los ciudadanos. En este sentido se pregunta sí “¿podemos decir lo mismo hoy, en la tormenta de la crisis económica?” y ha puesto de ejemplo el caso de Grecia, que “muestra hasta qué punto se han impuesto medidas y reformas que, sin dejar de ser necesarias, han olvidado en la forma de aplicarse el destinatario último de esa solidaridad, que son los ciudadanos griegos, a los que se ha condenado a sacrificios insoportables e incluso a la más dura miseria”. También se ha referido a otros aspectos de la solidaridad como la moneda común, pero, según declaró: “No hemos querido, o no hemos sido capaces, de crear un sistema fiscal común, ni una transparencia bancaria, ni de poner fin a los paraísos fiscales en nuestra propia Europa”. Además, señala que no es demagogia denunciar que se ha olvidado el principio de la ética en la política y los negocios, “para dejar paso libre a personajes sin escrúpulos, que se han enriquecido impunemente, hasta hoy, con los fondos públicos”. UN PROYECTO PUESTO A PRUEBA A continuación ha mencionado otros motivos de inquietud sobre la trayectoria futura de la construcción europea, señalando que “sus raíces están también en las contradicciones internas de los propios países fundadores, o son consecuencia de la ampliación de la Unión Europea después de la caída del muro de Berlín y el hundimiento de la Unión Soviética. “Tensiones y actitudes que ponen a prueba la cohesión del propio proyecto europeo”, asevera. Al hilo de esta cuestión, ha citado el resurgir de los que denominó “nacionalismos de campanario”, los cuales intentan volver a levantar fronteras físicas, culturales o ideológicas, así como de los movimientos de extrema derecha, xenófobos, homófobos y racistas, “que encuentran un eco creciente entre la población europea, hasta el punto de que sus representantes llegan a sentarse, no sólo en los parlamentos nacionales, sino también en el europeo y, para más escarnio, con un mensaje anti europeo”. Además, se ha referido al ataque a la libertad de expresión y pensamiento, “de la mano de fanatismos religiosos con derivaciones terroristas”. “La democracia y el Estado de Derecho son suficientemente fuertes para terminar con los liberticidas o con cualquier terrorismo organizado –continuó--, sin sacrificar el contenido esencial de nuestras libertades y derechos fundamentales”, agregando que “se ven confrontados principios y valores fundamentales: el de la libertad, la seguridad y la justicia”. IRAK O LA VENGANZA En este punto de su intervención aludió a la guerra de Irak, indicando que “ya hemos visto a lo que han conducido en nuestro mundo los métodos empleados en esta guerra; la violación masiva de los derechos humanos por parte de los países de la coalición encabezados por Estados Unidos, cegados por el deseo de venganza”. “Las cárceles secretas, la tortura, los vuelos clandestinos de detenidos secuestrados camino de la Base de Guantánamo, convertida en vergüenza universal para quienes creemos en la dignidad humana y del Estado de Derecho. Y todo ello con la participación activa y la connivencia de Europa en no pocos casos. En nuestra Europa de valores democráticos hemos consentido campos secretos de detención e interrogatorio, sin garantía alguna para detenidos de aquella guerra. Yo mismo he visto alguno y lo he denunciado, en mi responsabilidad de comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa ”, relató. RUSIA O EL ERROR Para finalizar, ha indicado que el principio de seguridad “no puede nunca justificar el sacrificio de la libertad y las garantías del Estado de Derecho” y que Europa “ no puede ignorar a la Federación de Rusia, ni a sus ciudadanos, ayudándola a caminar en el sentido de una democracia plena y un respecto verdadero de los derechos humanos”. “Y en mi opinión nos estamos equivocando, enfocando esta relación como una confrontación, con unos métodos muy cercanos a la guerra fría. Nuestra seguridad y estabilidad continental dependen de que consigamos una Rusia plenamente democrática y abierta a occidente y a sus valores”, concluyó. INTERVENCIÓN DEL RECTOR Por su parte, Domínguez Vilches ha solicitado “respetuosamente” al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de España, la retirada del decreto de flexibilización de la estructura de Grados, aprobado el pasado viernes por el Consejo de Ministros. Domínguez ha realizado esta petición durante el citado Acto de Apertura del Curso Académico de la UNIA y tras recordar que hace unos días se comprometió (tras la reunión de los rectores de las universidades públicas andaluzas con la presidenta de la Junta de Andalucía) a “apoyar la decisión de la moratoria de implantación del nuevo sistema y de respaldar la actual estructura de grados de 4 años y, por tanto, su financiación, así como la reducción del coste del crédito de los másteres para su acercamiento al de los grados”. ¿QUÉ FUE DE LA PANACEA DE BOLONIA? El rector de la UNIA ha querido dejar “testimonio patente” de su opinión y de la del resto de su Equipo de Gobierno y ha manifestado que “durante muchos años se nos vendió que el Plan Bolonia con un 4+1 sería la panacea en la homologación de nuestros estudios universtarios a Europa” y ahora, cuando “ni siquiera ha pasado un año desde el fin de los primeros grados de 4 años y mucho menos se ha evaluado el impacto de este modelo en nuestro sistema, ya se quiere modificar”. “¿Cuáles son las razones de este repentino fervor por el derecho constitucional de la autonomía univesitaria, a través de una pretendida herramienta llamada flexibilidad a la carta, que encierra un sospechoso tufillo, en marcha desde hace algún tiempo con la idea de eliminar un servicio público que evidentemente cuesta dinero, como la sanidad, la educación básica... y del que siempre hemos estado orgullosos, y que sufragamos gustosamente con nuestros impuestos?”, se ha cuestionado. 3+2: ENCARECIMIENTO Y CONFUSIÓN Domínguez ha señalado también que la propuesta del Ministerio de 3+2 flexible (3 de grado y 2 de máster), solo genera “confusión, encarecimiento en el coste de los estudios, aumento de los recortes en el profesorado y ruptura de la movilidad de nuestros estudiantes dentro de nuestro propio país”. En este sentido, subraya que en países como Austria se está en 4, Alemania se plantea ir a 4, Italia, igual, y Japón, 4 o 5; y que en Estados Unidos no se aceptarán en un máster a graduados de 3 años. El rector de la UNIA, por la relación de esta universidad con Latinoamérica y en presencia de varios rectores y representantes de universidades iberoamericanas, pertenecientes al Grupo La Rábida, ha denunciado que la fórmula 3+2 supondría “una tremenda barrera” para los alumnos de estas universidades que aspiran a completar sus estudios de posgrado en España, ya que primero tendrían que obtener un grado de 4 años en su país y después estudiar dos años más en España, con lo que conllevaría de gastos los desplazamientos, la estancia y el precio de esos estudios. Respecto a los nuevos proyectos de la UNIA para este curso, el rector ha mencionado la creación del Aula de la Experiencia, que se implantará en breve en el Campus de Baeza, reforzando así el compromiso con el entorno, y la distinción de Profesores y Colaboradores Honorarios de la UNIA, que en este Acto de Apertura del Curso Académico han recibido su diploma acreditativo. APOYO DE LA JUNTA El acto lo ha cerrado el secretario general de Universidades, Investigación y Tecnología de la Junta de Andalucía, Francisco Triguero Ruiz, que ha incidido en la importancia de la UNIA dentro del Sistema Universitario Público Andaluz, ya que “contribuye a que la Educación Superior andaluza llegue donde antes no podía”. Triguero hizo especial mención al carácter internacional de la UNIA y en particular, al Grupo la Rábida, porque “ayuda a estrechar lazos cada vez más fuertes con América Latina, y también con el Magreb, participando así en la construcción del Espacio Iberoamericano del Conocimiento, tan necesario para generar identidad entre los ciudadanos de naciones tan vinculadas entre sí”, ha recalcado. También ha calificado a la UNIA, “por la calidad de sus enseñanzas y compromiso con el progreso económico y social con Andalucía”, lo que durante dos décadas le ha otorgado “merecido prestigio”. En ello, ha aseverado, tiene mucho que ver la oferta educativa especializada a través de posgrados y de actividades de formación continúa, así como sus cursos de verano, adaptando la actividad docente a las necesidades del tejido productivo. Otro de los apartados que ha destacado es la innovación de esta universidad, con especial referencia a la Cátedra de Telemedicina; un espacio que contribuirá a la creación, desarrollo y transmisión de esta especialidad, con el entorno europeo, América Latina y el norte de África. UNA APUESTA SOCIAL Triguero ha agradecido al rector de la UNIA y al resto de rectores andaluces “la determinación para frenar la aprobación de la reforma universitaria”, que va en contra de, entre otras cosas, la formación cualificada y el capital tecnológico de la Universidad; elementos que han contribuido a “paliar la pérdida de poder adquisitivo durante la crisis económica, rompiendo además, el principio de igualdad, que merma la formación de quienes tienen menos recursos”. Por último, ha reconocido los esfuerzos que en estos últimos veinte años ha hecho la UNIA en materia social, tanto en el ámbito internacional con los proyectos para combatir la exclusión social en la infancia en Marruecos, como en el ámbito local con la labor que está “haciendo para acercar el conocimiento y la cultura ”con proyectos para la difusión del emprendimiento como Andalucía Open Future”. Por su parte, la secretaria general de la UNIA ha realizado un amplio resumen de la Memoria de Responsabilidad Social de la Universidad Internacional de Andalucía, del año 2014, coordinada desde el Vicerrectorado de Planficación Estratégica, Evaluación y Responsabilidad Social.