No va a tenerlo fácil la líder del PSOE Susana Díaz para recomponer relaciones con IULV-CA si, tras el 22-M y como dicen todas las encuestas, no reúne la mayoría suficiente para gobernar en solitario. En IU sigue habiendo, no obstante, dos corrientes bien diferenciadas: quienes, como Diego Valderas o José Luis Centella, no se niegan en redondo a reeditar un nuevo acuerdo con los socialistas, si bien con un precio más alto y sobre bases mucho más precisas y detalladas aunque no necesariamente concretadas en un gobierno de coalición; y quienes, como Alberto Garzón y Antonio Maíllo, se muestran contrarios –si no totalmente, casi totalmente– a cualquier acercamiento futuro a quienes consideran que los traicionaron por motivos estrictamente electorales. Estos dos últimos acarician la idea de poder aliarse con Podemos y formar un bloque de izquierdas en el Parlamento andaluz, enfrentado a los socialistas. De hecho, se muestran muy cautos en sus críticas a Podemos, temerosos de que ello pueda acarrearles una pérdida de votos todavía mayor de la que vienen sufriendo. La última encuesta, de Capdea, pronostica casi un 15 por ciento para podemos y en el entorno del 8,5 para IULV-CA, aunque en el resto de España la relación es mucho más favorable a Podemos en detrimento de la federación de izquierdas. No obstante, las futuras relaciones entre IU y Podemos siguen en el aire. Nadie sabe a ciencia cierta cómo se concretarán. Desde luego, la ruptura de IU en Madrid augura que esas relaciones no van a ser fáciles. El diputado y candidato de Izquierda Unida a la Presidencia del Gobierno, Alberto Garzón, ha considerado este sábado "muy improbable" que la militancia de su formación decida dar su apoyo a la socialista Susana Díaz tras las próximas elecciones autonómicas si así se lo pidiera, informa Europa Press. Garzón, quien ha participado en Valladolid en un debate sobre el Tratado de Libre comercio entre la UE y Estados Unidos, ha incidido en lo "muy improbable" que será que la militancia de IU en Andalucía decida apoyar a Díaz si así fuera preciso tras las elecciones, decisión que ha vinculado a la "traición" y al "insulto" que supuso la ruptura del pacto de Gobierno por parte de la presidenta de la Junta y candidata socialista a la reelección. Teniendo en cuenta que en Andalucía conviven con fuerza las dos corrientes discrepantes sobre cómo debe IU orientar su futuro, si tras el 22-M los socialistas apuestan, siquiera implícitamente, por un nuevo entendimiento, habrá un fuerte debate interno en la federación andaluza. TRAICIÓN A LOS ANDALUCES Garzón, en todo caso, lo tiene claro. El PSOE de Susana Díaz "rompió un pacto con Izquierda Unida", dijo antes de recordar que en ese momento quedaban leyes pendientes de desarrollo, algunas de ellas "urgentes" por su carácter social, y que "ese mismo día" pactó con el Partido Popular el "reparto de sillones" en la Cámara de Cuentas. Es este "insulto" y su "traición a los andaluces" lo que, a juicio del candidato, haría improbable un futuro apoyo por parte de su formación, cuya "supervivencia y autonomía" no está en duda "en ninguno de los casos", ha aclarado en declaraciones a los medios de comunicación. En este sentido, insistió en su propósito de transformar la sociedad y en su apuesta por hacerlo junto a otras fuerzas en un proceso de confluencia "de igual a igual". "Estamos ante una oportunidad histórica", consideró antes de rechazar cualquier tipo de "miedo" a nuevas opciones como Podemos, que a su juicio no es un enemigo sino "un competidor" ya que su "enemigo" son las políticas de "derechas" que defienden 'populares' y socialistas.