Manzanillas, jereces, brandies son algunos de vinos de la tierra de Cádiz que se engloban bajo la firma de la compañía Antonio Barbadillo. A punto de cumplir dos siglos de vida, esta empresa comenzó su vocación exportadora en 1827 y hoy día continúa con la misma apuesta vendiendo el 40% de su producción en 50 mercados. Su fuerte posicionamiento en el extranjero le ha permitido ser en 2014 una de las empresas finalista de los Premios Alas de Extenda, en la categoría de “mejor empresa exportadora”. Steve Cook, director internacional de Barbadillo, tiene muy claro que para su empresa “una de las claves ha sido que no hemos tenido miedo a equivocarnos”. Para introducirnos en el mercado internacional “nos hemos ido a proyectos más ambiciosos y otros con menos éxito. Y la exportación ha sido sin duda una aventura y para ello tienes que tener un espíritu aventurero”. Entre los objetivos actuales de la compañía se encuentra la estrategia de focalización en países como Estados Unidos, Holanda y Gran Bretaña, ya que tiene como ventaja que es la principal empresa productora de manzanilla a nivel nacional. En la segunda mitad del siglo XX, Antonio Barbadillo se centró casi exclusivamente en la venta del mercado nacional, aunque hasta ese momento, un 80% de su producción se internacionalizaba. La compañía cuenta con 500 hectáreas de viñedo propio, 16 bodegas de crianza en Sanlúcar de Barrameda y una planta de vinificación de uvas blancas y tintas, siendo una de las mayores bodegas de la zona. UNA LARGA ESTANCIA EN MÉXICO Pocos conocen que en últimos años del siglo XIX, los fundadores de esta compañía, Benigno Barbadillo y Manuel López Barbadillo, se embarcarían en un estancia de dos décadas en México para conocer bien los viñedos y fundar la compañía posteriormente en Cádiz en 1821, un detalle curioso que marca la huella internacional de Barbadillo desde el primer momento. Ya en aquella etapa los Barbadillo exportan vino a Inglaterra y América por vía marítima y en 1827, cuando sale al mercado la primera manzanilla, conocida como Divina Pastora, mandan un primer envío a la ciudad de Filadelfia. En los últimos tiempos, por factores entre los que han influido la actual crisis económica, la internacionalización ha sido un objetivo primordial, alentado por un nuevo interés en los vinos andaluces. Cook apunta que “el vino de Sanlúcar y Jerez está viviendo un momento muy dulce en el último medio siglo por la fuerte reputación de la manzanilla en el extranjero”. Por ello señala que “estamos perfectamente situados para vivir este momento y suscitar un mayor interés de la manzanilla en el mundo”. Las ventas en el extranjero también han llevado a que Antonio Barbadillo haya incorporado novedades en sus productos. Cook destacada que “cuando sales fueras ves muchas cosas desconocidas de tu sector. Por ese motivo desde nuestra fuerte apuesta hemos incluido nuevos envases, nuevas fórmulas de vino que nos permitan ser más competitivos”