La fosa de Zalamea la Real (Huelva), conocida como la del marido de la Modestita, comenzará su proceso de exhumación, tras siete años de lucha con la administración andaluza. Su ubicación en una vía pecuaria, de titularidad de la Consejería de Medio Ambiente, ha provocado importantes retrasos en el proceso, a pesar de su compromiso inicial con esta causa. Entre las víctimas se encuentran los restos de anarcosindicalista Ramón Delgado López y del cenetista José Manuel Guerra. La Dirección General de Memoria Democrática ha emitido esta semana un dictamen para autorizar el inicio de los trabajos, sin determinar, tras las fuentes consultadas por Andaluces Diario, la fecha exacta del inicio de la exhumación. Esta fosa se encuentra en el Valle Redondo, en la carretera de Calañas a un kilómetro aproximadamente de Zalamea, al borde de un camino. En aquel paraje rural, donde se encuentra una cruz, como símbolo de la represión se encuentran los huesos del marido de Modesta Vázquez Castilla, una mujer conocida en la zona por ir durante largos años enlutada a poner flores en aquel lugar. Ramón Delgado López es otra de las víctimas. Militante de la CNT, el 26 de febrero de 1938, murió asesinado, tras aplicarle la ley de fugas. Otro de los posibles cuerpos que se encuentran es el del también cenetista José Manuel Guerra Cacho, procedente de la zona de Rio Tinto. Entre las administraciones que se encuentran implicadas en este proceso, está la Asociación de Familiares de la Cuenta Minera, quien ha tenido una reciente reunión con el alcalde del municipio de Zalamea la Real para la cesión de un nicho osario donde depositar los huesos que aparezcan durante el proceso de exhumación. FUERTE RESISTENCIA REPUBLICANA Las tropas franquistas encontraron una importante resistencia en este municipio onubense, lo que provocó un fuerte bombardeo, por parte de la aviación de Tablada. Una columna de mineros cercó a las tropas franquistas que habían entrado en Zalamea al día siguiente, provocando una fuerte represión entre los vecinos. Se estima que en Zalamea se encuentran 300 fusilados, dispersos en varias fosas. La de mayores dimensiones se encuentra en el interior del cementerio local, tapada por una columna de nichos desde los años 80. El resto de víctimas se encuentran enterradas en pequeñas fosas donde se pueden encontrar entre dos y tres cuerpos. Se desconoce la ubicación de la mayoría de ellas, al encontrarse perdida en la sierra, sin saber dónde empezar a buscar. La fosa de Modestita es reconocible por la cruz de hierro que tiene puesta sobre la tierra. DOS EXHUMACIONES POR INICIATIVA FAMILIAR En el año 2007 pudieron ser exhumados de aquellas fosas los restos de Francisco Caballero Gómez y Rosario Palmar García, fusilados durante el verano de 1937. La iniciativa familiar y el apoyo de la AMHJA permitió que un equipo de voluntarios (arqueólogos, forenses, familiares y amigos), en 2007 realizaran esta exhumación. Nunca pudieron tener la autorización final del Juzgado de Valverde del Camino, del que no lograron respuesta. Tampoco, según denunciaron, de la delegada provincial de la Consejería de Medio Ambiente, que "sigue aún sin pronunciarse sobre la exhumación de sus restos y su posterior enterramiento en la fosa de Zalamea la Real". Con 59 años de edad, Francisco Caballero y su esposa Rosario Palmar, de la misma edad, fueron sometidos a un registro por parte de la Guardia Civil en marzo de 1938 en su domicilio. En su búsqueda encontrarían “propaganda revolucionaria”. Entre ella, ejemplares del periódico 'Tierra y libertad' y de la revista 'Estudios'. Detenidos y posteriormente trasladados a la cárcel municipal de Zalamea, murieron asesinados por aplicación de bando de guerra "cuando intentaron escapar" en uno de los siguientes registros que hicieron, bajo su presencia, en su casa a pocos kilómetros de Zalamea.