Desde la victoria en mayo de 1982 de Rafael Escuredo, la comunidad andaluza, con sucesivos gobiernos autonómicos socialistas, ha caminado por sendas de progreso. Andalucía rompió su aislamiento con la llegada del AVE y la creación de una gran red de autovías. Pasó de los viejos ambulatorios a dotarse de un amplio sistema sanitario público con tecnificados hospitales comarcales. Mientras otros cierran quirófanos, reducen presupuesto y estudian cómo imponer  el temido copago, en Andalucía se hace una cirugía de alto nivel o se amplían coberturas. Curioso es ver como el paciente que acude a un hospital público andaluz, recibe tras una operación gratuita de cataratas una colonoscopia o una intervención quirúrgica, una factura donde se le indica lo que hubiera tenido que abonar de su bolsillo, si la sanidad andaluza fuera de pago. Buen ejemplo para llevar a los ciudadanos madrileños cada vez más amenazados por los conciertos privados que Esperanza Aguirre diseña.

La Educación pública como seña de identidad
De la misma manera que frente a autonomías del PP que recortan su aportación a la Universidad, que incentivan como Cospedal la enseñanza concertada -eufemismo de privatización- o permiten, como Feijóo, que los libros de texto dejen de ser gratuitos, en Andalucía, José Antonio Griñán hace de la educación pública una seña de identidad de su política, y lo hace con hechos: Andalucía, única autonomía que ha incrementado el número de plazas de nuevo profesores. Otros ejemplos servirían para subrayar lo que Andalucía se juega de aquí a pocos meses: Seguir desarrollando la Ley de Dependencia, las políticas de Igualdad, la investigación en células madres, derecho a una muerte digna, garantizar la cobertura a los desempleados, etc …

Los resultados de las elecciones municipales dejan un partido muy abierto
Los socialistas, se hallan preocupados por el avance del vendaval de gaviotas que asola a España, pero también esperanzados en recortar ese 8,6 % de más que el PP obtuvo. Por ello sacan pecho, animan a la militancia y esperan una movilización que nunca le ha fallado. Confían en la memoria histórica reciente. Esa que representa todos los avances mencionados anteriormente y que recuerda que al menos aquí, a la derecha no se le debe nada… nada más que marginación, indiferencia y atraso.

Resultados remontables
Griñán basa su confianza en la inteligencia de los andaluces. Los socialistas manejan datos que indican que, mientras la victoria del PP en el resto de España ha sido un tsunami azul, en Andalucía solo ha significado un seísmo posible de controlar. El PSOE andaluz sabe que si a ese 8,6 por ciento -una vez escrutados el voto fiel inmigrante- se le añade una parte del voto enfadado que se quedó en casa el día 20-N, Arenas vuelve a Madrid y a Andalucía a su senda de progreso.

30 años después
Hay partido y desde la calle “San Vicente”, se confía en el pueblo andaluz, en su capacidad de raciocinio y en la inteligencia a la hora de valorar lo realizado desde 1982 hasta ahora. Se espera un nuevo 28 de febrero de 1982, en el que los ciudadanos digan no al derrumbe del Estado de Bienestar que tanto ha costado construir y se nieguen a que el camino de avances se torne de recortes y políticas antisociales.

Isla roja en mar azul
Mantienen la esperanza  de que, ganadas las elecciones, Andalucía, como una isla socialdemócrata en un mar azul, sea ejemplo para el resto de España y haga ver a los ciudadanos españoles que “otra política es posible” fuera de los recortes y los ajustes antisociales. Andalucía puede convertirse en el faro que ilumine a millones de defraudados por la acción negativa de las inminente políticas conservadoras.

Igual que dijeron “no” al pernicioso consejo de Lauren Postigo de “Andaluz, este no es tu referéndum”, ahora se confía en que el pueblo andaluz diga “Arenas, este no es tu sitio”. En Andalucía sí hay partido y remontar es posible.