"No hay indicios de que el aforado sustrajera o consintiera que lo hiciera un tercero, caudales o efectos del Ayuntamiento, por lo que no se aprecian indicios de malversación de caudales públicos", dice con contundencia el Supremo, que deja bien claro que el contrato firmado por el imputado era legal, aunque su ejecución pudo no serlo, de lo cual él no era responsable. La argumentación les resultaría familiar a muchos de los aforados en el caso de los ERE. La Sala II del Tribunal Supremo no ha apreciado indicios relevantes de delitos de prevaricación y malversación de caudales públicos en el senador sevillano del PP y alcalde de Tomares, José Luis Sanz, por lo que archiva su caso. En un auto hecho público este viernes, el Alto Tribunal devuelve las diligencias al Juzgado de Instrucción número 8 de Sevilla. UN AÑO INTERMINABLE Ahora va a cumplirse un año desde que la juez instructora de Sevilla apreciara indicios de criminalidad en la conducta de Sanz e iniciara el parsimonioso procedimiento para elevar la causa al Supremo, dado el aforamiento del alcalde de Tomares como senador. La juez que investiga el contrato por el cual el concejal de Tomares Juan Campos percibió retribuciones de 2.000 euros al mes del Consistorio cuando no formaba parte de la Corporación a cambio de la elaboración de una serie de informes de una sola frase, elevaba finalmente el 29 de enero pasado al Tribunal Supremo la exposición razonada con los supuestos "indicios" existentes contra Sanz. La oposición denunció que los escuálidos informes habrían sido elaborados 'a posteriori' para justificar precisamente el dinero abonado a Campos. EL MEJOR SITUADO La posible solicitud de imputación de Sanz había sobrevolado durante los meses de enero y febrero de 2014 el debate público en torno a la designación del futuro presidente del PP andaluz, cargo para el cual Sanz era sin duda el aspirante mejor posicionado, además de ocupar entonces la secretaría general del partido. De hecho, solo unos días antes de que Mariano Rajoy se decidiera por Juan Manuel Moreno Bonilla frente a José Luis Sanz, en el entorno de la calle San Fernando y en los medios andaluces se daba por seguro que el alcalde de Tomares sería el elegido. ¿Cuánto le perjudicó a Sanz su inminente imputación en la carrera por la presidencia del partido? Desde luego, no poco. Para el PP habría sido muy difícil de defender la elección como presidente de un imputado –siquiera provisional– ante el Supremo. Aun así, la opacidad de Mariano Rajoy sobre sus criterios de designación hacer difícil saber cuánto pesó en su decisión ese riesgo de imputación –que se confirmaría en abril de 2014– y cuánto las pugnas e intrigas entre Javier Arenas y la presidenta Sáenz de Santamaría, por un lado, y María Dolores de Cospedal, por otro. ¿SE POSTULARÁ DE NUEVO SANZ? El archivo de la causa contra Sanz vuelve a situar al alcalde de Tomares en la 'pole position' de una virtual carrera para renovar –otra vez– la presidencia del PP andaluz, dada la debilidad del liderazgo de Juan Manuel Moreno, a quien los pésimos resultados electorales del 22-M han dejado en una posición interna muy embarazosa. El PP se halla en estos mementos a nivel nacional ante una comprometida encrucijada. Si los resultados de las autonómicas y locales del 24 de mayo son malos sin discusión, como lo han sido en Andalucía hace un mes, el propio Mariano Rajoy puede tener problemas internos, en cuyo caso resolver la crisis interna de Andalucía quedaría muy en segundo plano. Eso no significa, sin embargo, que la organización andaluza hubiera resuelto sus problemas. Simplemente los habría aparcado hasta vez despejado el horizonte nacional.