Los socialistas andaluces afrontan con inquietud la sesión que el próximo jueves 16 decidirá la composición de la Mesa del Parlamento y la constitución de la propia cámara. Aunque, tras hacerlo ayer con el PP, el PSOE se reúne hoy con representantes de Podemos y de Ciudadanos, la falta de entendimiento con el resto de los grupos significa que, en principio, en las sucesivas votaciones cada partido respaldaría a su candidato a presidente, vicepresidente y secretario de la Mesa, saliendo elegidos quienes obtengan mayor número de votos en cada caso y respetando que los cinco grupos parlamentarios estén representados en ella. De ser así y según ha sabido este periódico de fuentes solventes, el PSOE teme encontrarse con la sorpresa de que la Presidencia de la cámara, con la que cuenta de antemano, le sea arrebatada si los 33 diputados del PP deciden no votar a su propio candidato y hacerlo sorpresivamente por el candidato de Podemos, que tiene 15 escaños. En ese caso ambos sumarían 48, uno más que el PSOE. UNA JUGADA DE ALTO RIESGO ¿Aceptaría Podemos una maniobra así? En realidad, no parece que esté en su mano aceptarla o no. El PP puede votar unilateralmente al candidato de Podemos sin haber suscrito acuerdo previo alguno con el partido que dirige Teresa Rodríguez, quien ya ha anunciado que no entrará en batallas por el reparto de los puestos de la Mesa, aunque da por seguro que Podemos tendrá una de las tres vicepresidencias como tercera fuerza más votada. Pese a los temores socialistas, es poco probable que el PP ensaye una jugada de tanto riesgo. Ciertamente, se daría la satisfacción de humillar a los socialistas en la primera votación de la legislatura, pero al mismo tiempo Podemos es, según el discurso popular, un riesgo para el mismísimo sistema democrático, de manera que al partido conservador le sería muy difícil explicar por qué le cedía a la formación "bolivariana" nada menos que la Presidencia de una institución –clave en términos de sistema político– como el Parlamento andaluz. EL PP QUIERE MÁS La Mesa tiene siete miembros de los cuales tres serían para el PSOE y los demás partidos se repartirían los cuatro restantes. Podemos, Ciudadanos (9 diputados) e Izquierda Unida (5) se conforman con esa distribución, pero no así el PP, que reclama un miembro más puesto que su representación parlamentaria dobla al siguiente en la lista. Ahora bien, ese segundo puesto que quiere el PP solo puede salir o bien de los tres que tendrá PSOE si cada partido se vota a sí mismo o bien de una ampliación de la Mesa, que los demás partidos rechazan de entrada y que, en todo caso, ya no da tiempo a materializar en la sesión del jueves de constitución del Parlamento, aunque sí podría hacerse más adelante si hubiera acuerdo para ello. En cuanto a que el PSOE ceda al PP uno de sus tres miembros, no parece muy probable dado que al quedarse solo con dos representantes necesitaría otros dos más para sumar los cuatro que conforman la mayoría absoluta necesaria sacar adelante cualquier decisión de la Mesa, entre cuyas atribuciones figuran las de calificar y decidir “sobre todos los escritos y documentos de índole parlamentaria, así como declarar la admisibilidad o inadmisibilidad de los mismos”. PODEMOS Y C'S SE SIENTEN CÓMODOS Los socialistas exploran hoy posibles acuerdos con Podemos y Ciudadanos, aunque no es fácil dado que ambos parecen sentirse cómodos con la mínima pero segura representación que les garantiza el Reglamento, según el cual todos los grupos parlamentarios tienen derecho a un puesto en el órgano de gobierno de la cámara. Los problemas, en todo caso, los tendrían el PSOE y el PP: el primero porque teme perder la Presidencia y el segundo porque teme quedarse con la misma representación que los partidos que han quedado muy por detrás de él en votos y escaños. Otras opciones de acuerdo serían que los acuerdos sobre la composición de la Mesa incluyeran también la investidura de Susana Díaz, prevista para finales de abril. Pero ahí las cosas parecen estar todavía más difíciles para el PSOE. IU no cuenta porque ya ha dicho con toda rotundidad que votará no en todas las votaciones, mientras que Podemos y Ciudadanos ponen como condición para votar sí que el PSOE exija las dimisiones de sus escaños a los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán por su responsabilidad política en el escándalo de los ERE, algo que el PSOE no hará si el Tribunal Supremo no imputa algún delito a los expresidentes. HASTA EL 40 DE MAYO... La decisión del Supremo puede tardar semanas o incluso meses, aunque los socialistas confían en que sea antes de que concluya el proceso de investidura, que reglamentariamente puede prolongarse hasta finales de junio. ¿Ocurrirá eso, que los partidos que tienen la llave de la investidura decidan no hacer uso de ella hasta después del 24 de mayo, fecha de las elecciones municipales, con el fin de ampliar su margen de presión e influencia en el Parlamento utilizando como moneda de cambio los ayuntamientos y diputaciones donde el PSOE necesite sus votos para gobernar? Tampoco esta pregunta tiene todavía respuesta, aunque su mera formulación inquieta y mucho en las filas que dirige Susana Díaz.