Parece cuestión de días. O incluso de horas. El Gobierno andaluz está en el aire y nadie sabe a ciencia cierta si la presidenta Susana Díaz tiene ya tomada una decisión al respecto. Desde luego, las señales que los socialistas vienen mandando en los últimos días parecen apuntar a un adelanto electoral inminente, antes del próximo martes 27, fecha tope para que unas autonómicas andaluzas puedan ser compatibles con las municipales del 24 de mayo. Las esperanzas informativas puestas en la reunión de ayer del comité de enlace de PSOE e IU no se vieron satisfechas. Ni de lejos. Al término de la misma, el coordinador de IU, Antonio Maíllo, y el número dos socialista, Juan Cornejo, fueron extremadamente parcos en sus declaraciones. En realidad, ninguno de los dos vino de revelar nada nuevo ni aportó detalles del desarrollo de una reunión que debió ser tensa. Seguramente la más tensa de las habidas hasta ahora. Precisamente el hecho de que ninguno de los interlocutores contara nada de lo hablado en el comité de enlace es una prueba más del momento dificilísimo que atraviesa del pacto de Gobierno. Si la reunión hubiera despejado dudas, nada más fácil que trasladarlas, aun sin entrar en detalles, a la opinión pública. Si no se dio ese traslado es porque las dudas persisten. PAPELES CAMBIADOS La decisión está en las manos y en la cabeza de la presidenta, cuyo embarazo de tres meses se conoció ayer y contribuyó a aumentar todavía más las especulaciones sobre la conveniencia personal de Díaz de adelantar. Mientras tanto, el tono y el enfoque de las declaraciones de los dos socios ha cambiado. Si en los últimos meses eran los dirigentes de IU quienes en público acentuaban las diferencias internas y se quejaban de la lentitud del PSOE en ejecutar lo pactado, en los últimos días la federación de izquierdas resta importancia a las discrepancias y niega que pueda hablarse de falta de estabilidad del Gobierno. Y lo contrario sucede en las filas socialistas: mientras en el pasado los discursos del PSOE enfatizaban el entendimiento entre los dos partidos, en los últimos días el acento se pone en la falta de sintonía, la deslealtad, las declaraciones intempestivas y, sobre todo, en ese referéndum que la dirección podría convocar en junio para que la militancia de IU decidiera la continuidad o no del Gobierno. Cornejo decía anoche: "Estamos en la misma situación de esta mañana; la situación tan delicada que pone al Gobierno en permanente cuestionamiento de la estabilidad". De muy distinta manera lo veía Maíllo en los micrófonos de la SER: "No es justo ni razonable que se intente plantear por parte del socio una proyección de inestabilidad cuando no hay razones; dónde está la inestabilidad y cuál es el objeto concreto de la misma", se preguntó. Entre ambas posiciones hay un apretado historial de desencuentros donde no han faltado las amenazas veladas de IU de promover en el Parlamento una comisión de investigación sobre el fraude de la formación que pone muy nerviosos a los socialistas: y no tanto porque sepan lo que se van a encontrar en ella como justamente por lo contrario, porque no lo saben y, por tanto, se temen lo peor. IU ha venido haciendo gala de una pureza ética que irrita sobremanera al PSOE, convencido a su vez de estar haciendo todo lo que debe –y todo lo que su socio le ha exigido– para purgar sus muchos pecados del pasado e impedir que vuelvan a cometerse. EL ÚLTIMO TRÁMITE ¿Habrá adelanto? Ciertamente, la presidenta se lo está pensando. En su entorno, la idea que cunde es que Díaz va a adelantar. El último trámite le que queda pendiente antes de anunciar su decisión es el almuerzo que hoy mantendrá con los ocho secretarios provinciales del partido, a los cuales consultará su opinión. Ahora bien, si la secretaria general les traslada que preside un Gobierno inestable cuyo destino está en manos de lo que decida IU, es seguro que los líderes provinciales compartirán ese diagnóstico y respaldarán la convocatoria anticipada. La relación de pros y contras está tan ajustada que no es fácil decidir qué conviene más al Partido Socialista, si adelantar ahora o esperar a ver qué ocurre. El problema es que una de las cosas más probables que pueden ocurrir es que IU baje electoralmente en las municipales de mayo y que Podemos conquiste espacios de poder en parlamentos autonómicos en detrimento de la coalición, lo cual volverá a meter más presión al pacto andaluz: difícilmente en ese caso podría la dirección andaluza no convocar el prometido referéndum; y difícilmente podría salir de esa consulta otro resultado que no fuera la ruptura con el PSOE. El problema, pues, no es únicamente de voluntad política por ambas partes. IU ni puede dar marcha atrás en su propuesta de referéndum ni, llegado el momento, estará del todo en sus manos la decisión de convocarlo o no convocarlo. Si Podemos cambia el mapa político español en las municipales y autonómicas de mayo, los días y hasta las horas del pacto andaluz estarán contados. Eso precisamente es lo que teme Susana Díaz: hoy, todavía y por última vez, los tiempos los controla ella; mañana los tiempos los controlará IU. O lo que quede de IU, pues incluso en este caso sería un control más aparente que real porque en pocos meses IU puede no estar en situación de controlar nada, devorada por la marea incontenible de Podemos.