El movimiento 15M ha llegado a la novela como personaje literario colectivo de la mano del ex presidente ejecutivo del PCE y exdiputado de IU Felipe Alcaraz, en su última obra "La disciplina de la derrota" (Almuzara), segunda entrega de la trilogía "Los días de la gran crisis".

¿El movimiento 15M es buen personaje literario?
Efectivamente. Al ser una voz múltiple y anónima necesitaba una reflexión técnica previa. Lo he solucionado a través del Twitter, con un tejido de voces distintas, que botan y rebotan y que, junto a la opinión, aportan información.

¿Cuánto tardará en corromperse el 15M?
Es un movimiento que demuestra la existencia, en el fondo, de una gran vitalidad en este país caracterizado por una paz social casi eterna. Supone además una investigación en marcha sobre una forma nueva de hacer política que no está basada en la representación.

¿No conoce a nadie que considere el 15M un buen trampolín político?
Yo no veo, aunque se pueden producir casos, al 15M como un trampolín hacia la política representativa, que era hasta ahora casi lo único que concebíamos. Ahora se amplía mucho el enfoque, no se trata tanto de representar a la gente como de "ser" gente.

¿Cree que a los lectores les gusta encontrarse con la política en las novelas?
En las etapas de cambio, de hervor constituyente, la política pasa a primer término. Hoy se habla más de política y economía que nunca. La realidad no es una cosa y la política otra, como una realidad impostada. Ahí están -sin intentar compararme, por favor- Balzac, Galdós, Max Aub, Zola, Sender, Baroja, Tolstoi, Sartre.

Pero qué cantidad de políticos que salen en su novela, sobre todo de IU...
Salen políticos, con sus nombres, y personas de la calle, que parecen a veces las más verosímiles.

¿Diego Valderas es mejor personaje literario que Rosa Aguilar?
Rosa Aguilar tiene ella sola una novela, de cómo no debe ejercerse la política, y a pesar de todo conseguir estar en la cresta de la ola. Son las cosas de la sociedad del espectáculo. Pero no la voy a escribir.

¿A la hora del compromiso de quién se fía más, de un poeta o de un narrador?
En esta etapa postmoderna, en que todo es mercado (la literatura no es buena o mala, sino que se vende o no se vende), muchos poetas y novelistas se dedican a esta producción industrial. Aunque la poesía se lee muy poco. Se echa mucho de menos a estos intelectuales en el compromiso. El mercado no perdona ciertos compromisos. Y se practica demasiado el silencio.

Hay mucha menos invención que realidad en su libro...
La literatura es una mentira que dice la verdad, aunque tiene una ruptura interna, la misma novela no la lee igual un burgués que un trabajador. Pero en todo caso la literatura expresa las relaciones históricas reales. Dijo Marx que había aprendido más economía en el Balzac conservador que en todos los economistas de la época.

¿La crisis institucional es consecuencia de la económica?
La crisis es la aparición de un liberalismo radical, una especie de "turboneoliberalismo" que entra en contradicción con la democracia y sus instituciones, y las convierte en cascarones huecos, al objeto de conseguir su objetivo, un inmenso y obsceno trasvase del dinero social al sistema financiero privado. Por eso se habla de crisis-estafa.

¿Cuánta gente le ha llamado ya para decirle que algún pasaje de la novela es inexacto?
Me ha sorprendido la cultura literaria de la gente, y su respeto a la libertad de expresión. Saben que una novela hay que leerla como tal. Lo único que me han dicho es que se ve a veces la cara oculta de la crisis, y eso les ha ayudado a comprender mejor las cosas.

¿Pierde muchas amistades con sus libros?
Algunas. Pero no las pierdo, se demuestra que no eran amigos. Y no tienen sentido de la ironía. Uno de los que peor parado sale en la novela es mi 'alter ego', Pruaño.

¿Por qué escribe novelas, en vez de sus memorias?
No voy a escribir mis memorias, no tendrían interés. Lo que sí voy a hacer, en el tercer volumen, es un intento de "autolibelo", una especie de libro contra mí. Sé lo que piensan muchos de mí, y no voy a ocultarlo, sino a novelarlo.