El Gobierno y el Partido Popular han decidido no abordar en esta legislatura la polémica ley de reforma electoral que afectaría directamente a la composición de las nuevas corporaciones locales. Así lo ha podido saber ELPLURAL.COM de distintas fuentes del PP andaluz y nacional que nos aseguran que la reforma quedará aparcada ante el miedo a que el rechazo unánime a la ley convierta la campaña electoral en una suerte de denuncia colectivo de “pucherazo” electoral.

Pánico y horror a un castigo electoral
Si las cuentas que hacía Arriola y que impulsaba frenéticamente Javier Arenas, le resultaban positivas para el PP en el sentido de que con un 40 % de los votos se accediera directamente a la alcaldía, marginando al 60 % restante de los votos e impidiendo acuerdos entre otras fuerzas, los análisis posteriores y conocida la reacción de partidos y colectivos en su contra, han hecho recular en esta reforma. De nuevo, como en la 'non nata' reforma del Aborto, el pánico escénico a un castigo electoral ha logrado que los populares "donde dijeron digo, digan ahora Diego” y manden al cajón una ley que habían propuesto y defendido públicamente.

Sin consenso y con prisas
Y es que el tiempo da la razón a quien afirmaba que la propuesta para cambiar la elección de los alcaldes fue lanzada desde distintos foros por el PP como una especie de numerosos globos sondas para conocer la reacción de fuerzas políticas y sociales. Esa reacción no pudo ser más dura y mayoritaria. Ningún grupo está dispuesto a que se cambie la norma a escasos ocho meses de celebrarse las elecciones municipales, de prisa, sin consenso y con un tufillo a ley hecha para beneficiar al PP. Poner la reforma en marcha sería como cambiar las normas de juego en el último minuto para ganar el partido como fuera, con trampas y de manera chapucera.

Miedo al efecto “boomerang
Esta marcha atrás la hacen en el partido del Gobierno,  según nuestras fuentes en el PP, aunque siguen defendiendo que la lista más votada, si alcanza un mínimo de un 40 por ciento, debería ser la que aporte al alcalde en la Corporación. En esa tesis sigue anclado el "inventor" del proyecto, Javier Arenas. Pero se está quedando cada vez más solo, ya que en Génova y Moncloa estiman que los posibles beneficios electorales para el PP se difuminarían por las críticas que en precampaña y campaña recibirían de jugar sucio y "pucherazo". El efecto “boomerang” ha sido valorado como muy imprevisible con posibilidades de hacer daño a las candidatos locales del PP. Lo dejan por tanto para otro tiempo mejor y lo sacan de las decisiones parlamentarias de esta legislatura: ¡Al cajón con la reforma del aborto de Gallardón!

Europa avisó al PP de lo incorrecto de la reforma
Además del castigo electoral que podría sufrir el PP por esa arriesgada operación de normativa, según nuestras fuentes los populares han tenido en cuenta dos elementos más. Por un lado la advertencia, o "toque", de la UE que se posicionó recientemente 'sugiriendo' al Gobierno español que estos cambios electorales no deben ser frecuentes y que si se realizan deben hacerse “con suficiente tiempo para redactarlos y con espíritu de consenso amplio”. Ni una ni otra recomendación iban a ser cumplidas de llevarse a cabo la reforma electoral contrarreloj.

Entregar a Bildu y ERC los ayuntamientos
El otro elemento que ha hecho que el PP se plantee y prácticamente haya decidido no abordar la reforma es que los mismos cálculos arriolistas daban un mapa de ayuntamientos electos en Cataluña y País Vasco que al PP le aterroriza: Consistorios de Bildu y de Esquerra Republicana en Cataluña. Posibilitar que con un 40 % de los votos el alcalde sea obligatoriamente el de esa lista llevaría a entregar alcaldías, diputaciones, entes forales y otros a candidatos de Bildu y ERC… y eso en el PP, defensor del patriotismo españolista más rancio, sería “muy fuerte” de digerir. Cuestionado el Gobierno por la forma de abordar el “problema de Cataluña”, el secesionismo en auge y el referéndum, abrir ahora dos escenarios en la que la mayoría de los ayuntamientos vascos y catalanes estuvieran en manos de fuerzas independentistas sería aumentar, sino duplicar, el riesgo a ampliar la reivindicación segregacionista, añadiendo a Cataluña otro posible foco de fricción en el País Vasco.

Presión del PSOE
También se ha valorado la firmeza de los socialistas en declarar innegociable este asunto al menos antes de los comicios municipales. El PSOE dejó claro desde un principio que condicionan su apoyo al paquete de medidas regeneracionistas a que no se toque la ley electoral en los próximos meses. Los socialistas manifestaron que no habrá un acuerdo en el Congreso sobre regeneración si el Gobierno sigue adelante con su intención de reformar la ley electoral antes de las elecciones municipales y autonómicas Por ello le han propuesto al Gobierno separar el debate para llegar hasta el final en la aprobación de medidas de regeneración democrática.

Al cajón con la reforma de Gallardón
Así las cosas se entiende ahora mucho mejor porque el asunto de la Reforma Electoral, que iba englobado en la negociación del Gobierno sobre las medidas de “regeneración democrática”, sale recientemente y por sorpresa de la discusión en el Congreso y entre los grupos políticos. Posiblemente, casi seguro según nuestras informaciones procedentes del PP, haya salido para no volver jamás y dormir el sueño de los justos, o mejor expresado el sueño de las leyes “injustas” como la pretendida por Gallardón sobre el aborto y que a la postre le costó el puesto de ministro.