Fue en los últimos días de enero de 2015 cuando tuvo que comerse su promesa. Ni plasma ni rueda de prensa: lo hizo con una carta remitida a los tres periódicos locales en papel de Córdoba. Así fue como anunció el entonces alcalde de Córdoba y hoy flamante director de la Seguridad del Estado, José Antonio Nieto, que se volvía a presentar a las elecciones municipales del 24 de mayo de ese año, incumpliendo así su gran promesa electoral, hecha muy oportunamente unos meses antes de las municipales de 2011 de las que saldría investido alcalde de Córdoba.

Aquel día de diciembre de 2010, Nieto se puso estupendo y prometió solemnemente que no volvería a presentarse a los comicios locales "si hay un parado más cuando acabe el mandato". Cuando se aproximaba la fecha fatídica de esas siguientes elecciones, Nieto hizo lo que suele hacerse en estos casos: buscar la manera de que no se notara que iba a incumplir su promesa.

4.000 parados más

A principios de 2015, en Córdoba había unos 4.000 parados más que cuando el alcalde había hecho su promesa. Lejos de comparecer ante los medios de comunicación, decidió enviar esas tres cartas a los periódicos. Unos sortean las situaciones comprometidas mediante el plasma y otros mediante el correo. Nieto prefirió este último.

En las misivas, el alcalde decía: "Me comprometí con el empleo, porque una ciudad que funciona, que se organiza, que se une, genera empleo. Llegamos a una ciudad que destruía casi nueve empleos al día y hoy, desde que pudimos aplicar nuestro programa, se crean más de ocho empleos diarios…”. Y bla, bla, bla. Ni sola una referencia a su atrevida promesa de no volver a presentarse en el caso en que hubiese un parado más.

Casi desde el día en que asumió la Alcaldía, el regidor había sido preguntado mes sí y mes también por su promesa electoral. Nieto siempre mantuvo firmemente su promesa… hasta 2014. Comenzaba el viraje. A partir de enero de ese año empezó a irse por las ramas: ahora lo importante era que los datos de empleo estaban mejorando y que su objetivo no era para un plazo de cuatro años, sino más bien ocho. Como mínimo. Qué menos.

Adiós, Alcaldía

El PP de Córdoba llegó incluso a convocar una encuesta entre los militantes locales a través de su web para preguntarles si Nieto debería repetir como alcalde. El resultado fue aplastante: más del 90% de los militantes respondió que sí. No me queda más remedio que respetar el mandato de la militancia, se diría el alcalde. Y dicho y hecho. Solo que la operación salió mal: aquel fatídico 24 de mayo de 2015 el PP perdió casi 30.000 votos, 4 concejales y la Alcaldía.

Desde entonces, Nieto en Córdoba, como Juan Ignacio Zoido en Sevilla, seguía en el Ayuntamiento pero a la espera de destino. Ya lo tiene, y además de la mano de quien en 2012 era uno de sus competidores para sustituir al frente del PP andaluz a Javier Arenas, cuya victoria en las autonómicas de ese año no fue suficiente para desalojar a José Antonio Griñán de San Telmo. Los candidatos eran varios, entre ellos Nieto, pero el elegido solo podía ser uno.

La ansiedad se disparaba en los despachos. ¿Seré yo, maestro? ¿Seré yo? ¿Seré yo? Javier Arenas, que por entonces todavía era Javier Arenas, se lo pensó mucho y al final optó por un Juan Ignacio Zoido que, en realidad, nunca fue su favorito. Tal vez por eso las discrepancias no tardaron en saltar. La primera opción de Arenas para el cargo era Antonio Sanz, que había sido su mano derecha y chico para todo en el partido y que, fracasado el plan inicial, luego sería recompensado con la Delegación del Gobierno en Andalucía, donde, más allá de lo que sostengan ocasionalmente sus adversarios, no ha cometido ningún error de bulto aunque sí alguna que otra trapacería, claro está, pero ese suele ir en el cargo.

El hombre que vino del CDS

El problema fue que Zoido, más que un presidente del PP, fue un error. Dos años después el partido se veía obligado a cambiar otra vez de montura. De nuevo el nombre de José Antonio Nieto estuvo sobre la mesa y de nuevo fue descartado, aunque inicialmente María Dolores de Cospedal parece que apostaba por él. Decididamente, Cospedal no ha tenido suerte con sus apuestas andaluzas. Hasta ahora. La inclusión de Zoido en el Gobierno cambia el signo de esa trayectoria de fracasos.

El exalcalde de Córdoba, cuya filiación política inicial fue el CDS de Adolfo Suárez, llega ahora a su destino político más comprometido. Cuando se es el jefe de la Seguridad del Estado el margen de equivocación es pequeño. Ahí los errores se pagan muy caros. Pero como Nieto tiene experiencia, será precavido: seguro que se lo pensará dos veces antes de volver a ponerse estupendo.