A falta de sorpresas el próximo presidente del PP andaluz y candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía no será José Luis Sanz, el inicialmente favorito en las quinielas apoyado por Cospedal y Juan Ignacio Zoido. Será el malagueño Juan Manuel Moreno Bonilla, actual secretario de Estado de Igualdad y Servicios Sociales y, por tanto, hombre de confianza de Ana Mato o, lo que es lo mismo, de Arenas. Moreno presentará en pocas horas los avales necesarios para presentarse al congreso extraordinario de los días 1 y 2 de Marzo y pedir el respaldo de los compromisarios.

El "recortador" social como candidato
Una sorpresa en parte porque Moreno Bonilla siempre figuró entre los nominados aunque él públicamente se autodescartara. Lo que no ha supuesto ninguna sorpresa ha sido que finalmente y como siempre ocurre en el PP andaluz, la voz de la dirección regional, de las provincias y de los militantes no sirva para nada en esta decisión. Es Rajoy y nada más que Rajoy quien ha señalado con el dedo a su ungido y todo el mundo a callar. Y ahora manda a Andalucía a batirse el cobre con Susana Díaz al "recortador" del ministerio de más hachazos sociales del Gobierno. Malas credenciales para una autonomía que defiende lo público con uñas y dientes.

Cospedal pierde el pulso con Arenas
Pero la principal consecuencia política de la decisión del aparato en Madrid se deriva de de dejar públicamente superdesautorizada a la número dos nacional, Dolores de Cospedal porque ha perdido el pulso que le echó a Javier Arenas y a la propia dirección nacional. Arenas sale triunfador y demuestra que nunca ha dejado de tener poder en Andalucía teledirigido desde Madrid. El otro que pierde es el alcalde de Sevilla, dejado en evidencia y en ridículo en su apuesta por Sanz. Hasta dos veces le desautorizaron llegando en el colmo del surrealismo político a prohibirle celebrar una cena con sus ocho presidentes andaluces y De Cospedal para ratificar a Sanz.

Fractura interna en el PP
La herida queda abierta. Se supone, solo se supone, que los dirigentes provinciales que apostaban por Sanz, y por ende alineados con De Cospedal, acatarán, como siempre en el PP andaluz, muy disciplinadamente el "dedazo" de Rajoy. Pero las heridas está abiertas y la situación puede enconarse. Pero lo cierto es que de momento el partido lo ha ganado Arenas y lo ha perdido Cospedal. ¿Consecuencias futuras de alcance nacional y regional? Muy probablemente y se verá en el futuro.