La versión oficial difundida ayer informaba de que la delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía en Córdoba, Rafi Crespín, había decidido dejar voluntariamente el cargo de Delegada del Gobierno andaluz en Córdoba para dedicarse íntegramente al PSOE, en cuya Ejecutiva ostenta el cargo de secretaria de Organización desde el congreso provincial celebrado hace tres semanas.

La versión no oficial, según ha podido saber este periódico, difiere bastante de aquella. El cese de Crespín, que se prevé que lo haga público hoy el Consejo de Gobierno, se enmarca en la pugna interna que mantienen la delegada de la Junta y el secretario general del partido y presidente de la Diputación, Antonio Ruiz, cuya elección en el congreso de octubre fue fruto de un pacto con Crespín.

"Muy cabreado"

Fuentes socialistas consultadas por EL PLURAL trasladan que la caída de Crespín ha creado un fuerte malestar en una parte de la organización, donde sigue contando con el apoyo de un número indeterminado pero significativo de alcaldes, entre los cuales figuraría la regidora de Córdoba y anterior delegada de la Junta, Isabel Ambrosio.

Hasta tal punto ha llegado ese malestar que alcaldes alineados con Crespín manejaron incluso un borrador de manifiesto para hacer pública su protesta en el caso de que la delegada fuera destituida. "Estoy muy cabreado", decía uno de ellos en conversación con este periódico.

Durante el fin de semana, los teléfonos han echado humo en la agrupación provincial cordobesa, con un intenso flujo de llamadas entre partidarios y detractores de Ruiz y Crespín. Ambas partes hicieron valer sus argumentos ante el Gobierno de la Junta, que finalmente se habría inclinado por Ruiz dando así cumplimiento a la regla no escrita según la cual el nombre del delegado de la Junta en cada provincia lo decide materialmente el secretario general del partido, aunque formalmente el nombramiento lo haga el Consejo de Gobierno.

Un pacto por escrito

El origen de la renuncia/cese/destitución de Rafi Crespín hay que buscarlo en el convulso congreso provincial, en el que finalmente se presentó una sola candidatura encabeza por Ruiz después de que Crespín renunciara a concurrir con la suya y ambas facciones negociaran la composición de la Ejecutiva Provincial.

El clima a cara de perro en que se desarrolló aquella negociación, y que alargó el congreso hasta bien entrada la madrugada, no auguraba nada bueno; de hecho, el acuerdo entre Crespín y Ruiz se plasmó en un documento: tal era la desconfianza entre ambos. “Antes, en este partido nunca hacía falta firmar estas cosas, bastaba con la palabra de cada uno”, confesaba melancólicamente un socialista cordobés.

¿Quién empezó primero?

Los partidarios de la delegada de la Junta y vicesecretaria reprochan a Antonio Ruiz que “incumpliera el acuerdo del congreso nombrando una vicesecretaria del partido –María Dolores del Amo– que ha arrebatado las funciones a la secretaria de Organización”. Esas fuentes califican de “barriobajero” el estilo de Ruiz y recuerdan que “la Ejecutiva de Córdoba nunca ha tenido una Vicesecretaría”. Y añaden: “Podría haberse esperado un poco más para quitar a Rafi, y no hacerlo recién terminado el congreso. Mal empieza su mandato”.

Los favorables a Ruiz esgrimen que la renuncia a Crespín a su cargo institucional estaba pactada de antemano y que esta se habría estado resistiendo a hacer efectivo su compromiso de dejar la Junta y todas sus energías al partido. “¿Al partido?”, se pregunta bastante enfadado un alcalde consultado por EL PLURAL, “¡pero si la habían dejado sin margen ninguno al ponerle por encima una vicesecretaria!”.