Las cuentas de la diócesis de Granada pueden ser cualquier cosa, menos transparentes. Desde el año 2011, todos los gastos personales del prelado se engloban en partidas generales. Los gastos reales de los últimos años solo lo saben él y sus más estrechos colaboradores. Pero al arzobispo, Javier Martínez, le han pedido que rinda cuentas. Sus escandalosos gastos han encendido al clero en más de una ocasión. El pasado mes de enero, numerosos sacerdotes enviaron cartas al Papa Francisco y a la Santa Sede en las que pedían que se auditaran las cuentas de la diócesis de Granada. Decían que la situación de la diócesis era “grave e insostenible” por la gestión arzobispo. Martínez tuvo que ir a Roma para rendir cuentas ante el Vaticano. Él, por supuesto, siempre lo negó. Pero en la diócesis granadina es vox populi que el arzobispo ha endeudado a la diócesis en más de 40 millones. Despilfarro, gastos innecesarios y sin control, sueldos elevados a sus colaboradores de confianza (todos de Comunión y Liberación), realización de construcciones injustificadas y sin utilidad, creación de centros y de sociedades mercantiles, gastos de viajes y dietas… LOS EXCESOS EN EL GASTO Este diario ha publicado gastos del arzobispo incluidos en los presupuestos de la diócesis de 2009 y 2010 que evidencian el derroche de los fondos de la diócesis, los excesos del prelado granadino, las deudas y el mal uso de los recursos de los fieles. Martínez siempre ha negado la mayor. Ahora, meses después de que se desvelaran algunos de sus gastos y de que la Santa Sede le exigiera explicaciones, dice que va a auditar las cuentas de la diócesis. Así lo asegura el Arzobispado de Granada en un comunicado, en el que señala que ha contratado una auditoría externa a la empresa Price Waterhouse para que haga un análisis detallado de la economía y de la administración diocesanas “ante las noticias falsas o incluso calumniosas” que se han difundido sobre sus cuentas. El encargo de la auditoría, según el comunicado, responde a la “voluntad de transparencia total” del arzobispo. “En esta voluntad de transparencia, de modernización y de mejora de la vida económica de la diócesis, la archidiócesis de Granada se une a otras diócesis de España, que han emprendido el mismo camino y han contratado sus respectivas auditorías, con los auspicios de la Conferencia Episcopal Española”, afirma el Arzobispado. BIENES PARA HASCER EL BIEN También indica que la consultora Price Waterhouse comunicará los resultados de su análisis y hará a la diócesis las recomendaciones que crea oportunas para mejorar la administración y la gestión de sus bienes, “que han de servir exclusivamente, y de la mejor manera posible, a los fines propios de la Iglesia, esto es, a la evangelización en todas sus formas, al culto divino y el sustento del clero, y a la caridad con los necesitados”. Los documentos desvelados por andalucesdiario.es el pasado mes de diciembre evidencian que los excesos del arzobispo han hipotecado a la diócesis durante muchos años. Resulta llamativo el sobrecoste de las obras de la Escuela de Magisterio, pero también las costosas nóminas de sus más de sesenta enchufados de Comunión y Liberación y la red de los carísimos centros de formación y sociedades mercantiles que ha creado, incluida una agencia de viajes y la editorial Nuevo Inicio, que publicó el polémico libro ‘Cásate y sé sumisa’. En el año 2009, en plena crisis económica y financiera, los gastos del arzobispo le costaron a la diócesis 183.167,13 euros. Sus desplazamientos, consumo de teléfono, gastos de representación y complementos de retribución y libre disposición supusieron 29.000 euros. Sus dos secretarias costaron 91.621 euros (incluyendo sus nóminas y seguridad social) y los gastos de la residencia arzobispal (funcionamiento, teléfono, personal seglar y prima de seguro), 60.543 euros, sin incluir consumos de calefacción o servicio de limpieza, que se cargaban en el capítulo de gastos generales. En 2010 incrementó los gastos, que alcanzaron los 188.528. Solo sus desplazamientos, gastos de representación y de vehículo, teléfono, y complementos de retribución y libre disposición le costaron a la diócesis 41.524 euros.  Ese año, Martínez cargó a la diócesis 19.942 euros en viajes. Desde el año 2011 los viajes del arzobispo se camuflan en partidas de gastos generales de la diócesis. Ni en los presupuestos de ese año, ni en los de 2012 y 2013, aparecen sus gastos desplazamientos.