En Mecina Bombarón, localidad perteneciente al municipio granadino de Alpujarra de la Sierra, cambiaron hace seis años el nombre de la avenida dedicada a José Antonio, el fundador de Falange, para darle el nombre de José Antonio Bravo Martínez, un alpujarreño que ejerció como médico rural desde 1941 hasta el año de su jubilación, en 1975. Este vecino, más conocido entre los habitantes del municipio como ‘don Antonio’, sufrió la dureza de la represión franquista por defender la democracia y la justicia social. Este domingo, el Ayuntamiento de Alpujarra de la Sierra quiso rendir un homenaje a un vecino que considera “ejemplo de supervivencia de la dignidad humana”. ‘Don Antonio’, que falleció en Mecina Bombarón en 1982, era médico psiquiatra, con plaza ganada por oposición en el hospital de Miraflores de Sevilla. En 1936, tras la ocupación de los sublevados, fue delatado como médico republicano y expulsado del hospital. Gran médico y mejor persona, para el régimen siempre sería un mal español. REPUBLICANOS EN LA TRAMPA En la Sevilla ocupada le negaron cualquier posibilidad de trabajo. Poco después, a través de una falsa noticia publicada en la prensa local, se reunió con otros republicanos ilustres para intentar huir de Sevilla a la zona republicana. El grupo de republicanos cayó en la trampa. Sus miembros fueron detenidos y sometidos a un consejo de guerra. Algunos fueron fusilados directamente, y otros, como ‘don Antonio’, fueron encarcelados tras ser condenados a 40 años de prisión. Años después, fue excarcelado y desterrado de Sevilla. No están claras las circunstancias por las que quedó en libertad, pero lo cierto es que ‘don Antonio’ pudo volver a su Alpujarra natal y en 1941 logró ser nombrado, de manera interina, Médico de Asistencia Pública Domiciliaria en el Partido Sanitario formado por los municipios de Mecina Bombarón, Yátor y Yegen, e Inspector Municipal de Sanidad. PERSECUCIÓN, CÁRCEL, DESTIERRO José Antonio Bravo Martínez nació en Bérchules el 29 de octube del año 1900.  Procedente de una familia que había emigrado a América a finales del siglo XIX, tuvo que hacer un gran esfuerzo para formarse y convertirse en un psiquiatra de prestigio nacional durante los años 30. La sinrazón del franquismo truncó su carrera. ‘Don Antonio’ no pudo volver a ejercer la psiquiatría y permaneció el resto de su vida como médico rural. “Sus fuertes convicciones democráticas y de justicia social le costaron la persecución, la cárcel, y el destierro”, destacó el alcalde de Alpujarra de la Sierra, José Antonio Gómez, durante el homenaje. Al recordar su figura, el municipio alpujarreño ha rescatado del olvido la historia de una de las miles de víctimas de la represión franquista. “Desde la Diputación de Granada queremos contribuir a que los municipios puedan contar su pequeña historia para rescatarla del olvido y del miedo y para reparar y dignificar a quienes sufrieron la represión de la dictadura franquista”, dijo la diputada de Cultura y Memoria Histórica y Democrática, Fátima Gómez, que participó en el homenaje. El área de Memoria Histórica y Democrática de la Diputación es una de las novedades creadas por el nuevo gobierno provincial (PSOE), que pretende atender las demandas que realicen los municipios para dignificar a las víctimas del franquismo.