La secretaria general de los socialistas andaluces, Susana Díaz, tiene claro lo que debe hacer su partido: “Tenemos que dar seguridad y tranquilidad a la inmensa mayoría. No nos tenemos que disfrazar de nada”. Durante su intervención al inicio de la reunión del Consejo de Política federal del PSOE, que ella preside y que ha contado con la presencia del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, –“es un gran candidato”, dijo– y de presidentes de comunidades autónomas, entre otros, Susana Díaz criticado que otros cambien sus líneas rojas en función del territorio donde estén, en clara alusión a Podemos, y ha hecho un llamamiento al PSOE para “ejercer como partido de gobierno y ocupar la centralidad”. En línea con otras intervenciones, Díaz ha subrayado que “los ciudadano quieren medidas concretas, sensibilidad con los problemas de la gente, cuando nos miran ven lo que el PSOE ha hecho, no lo que dice, sino lo que ha hecho: igualdad, educación, sanidad universal, dependencia... Eso es lo que hemos hecho y donde la gente nos reconoce”. LA CUESTIÓN TERRITORIAL Pero donde la presidenta andaluza más midió sus palabras fue al referirse a la cuestión territorial, quizá el asunto más delicado de gestionar para un Partido Socialista que no quiere romper amarras con el PSC catalán, cuya sensibilidad difiere de la que reina en el resto de la organización. “Defiendo lo defendido en Granada. Defendemos que hay una España que puede ser mejor, pero la igualdad es nuestro ADN como partido. Unidad e igualdad”, proclamó Díaz para hacer a continuación esta adveretencia: “Lo que temo es la tentacion de volver a momentos donde los centros de decisión estaban en otros lugares, en manos de muy pocos”. Y remató: "La diversidad nos enriquece, pero la unidad nos fortalece". La presidenta andaluza admitió que ”la mayor grieta ha sido la falta de transparencia o de honradez en la gestion de lo público”, lo cual obliga a los socialistas “a gobernar de manera distinta. GRECIA Y RAJOY Por lo demás, Díaz dijo sentir "vergüenza" del papel irrelevante que ha tenido España y su presidente durante la gestión europea de la crisis de Grecia. En el mismo sentido se pronunciaría también Pedro Sánchez al término de la reunión. El líder socialista fue mucho más duro que la líder andaluz y acusó a Mariano Rajoy de querer sacar rédito electoral del sufrimiento de los griegos. Pedro Sánchez también prometió que si llega a ser presidente hará un reparto equilibrado de los sacrificios para cumplir los objetivos de déficit. Ese reparto por parte de Rajoy había sido muy criticada por Susana Díaz en su intervención.