Va a ser una campaña muy reñida. Lo va a ser en todas partes, pero muy especialmente en Andalucía porque aquí están en juego 61 escaños. ¿Quién, de los líderes andaluces, se juega más en estas elecciones? Sin duda, Teresa Rodríguez y Susana Díaz, aunque mucho más la primera que la segunda y por razones casi opuestas: Rodríguez se pregunta por cuánto va a perder y Díaz por cuánto va a ganar. El gran resultado de Podemos en las andaluzas de hace nueve meses no va a repetirse el 20D y la mengua que se produzca se inscribirá en la contabilidad de Teresa Rodríguez. Por su parte, el buen resultado logrado por Díaz en aquellos comicios tampoco parece que vaya a repetirse: en principio, su victoria será mucho uy más ajustada. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]UN CIS PARA OLVIDAR[/cita] La campaña electoral en Andalucía ha comenzado marcada por una encuesta del CIS cuyo principal perjudicado es el Partido Socialista. Si Ferraz ha hablado de cocina electoral bajo sospecha de manipulación por los malos resultados que le atribuye la encuesta, en San Vicente intentan olvidarse de los datos negativos, apretar los dientes y dejar atrás al Partido Popular, que esta vez parece pisarle los talones. Los socialistas no lo tienen fácil. Ni siquiera los socialistas andaluces, los mejor situados de todo el país. Estas no son las elecciones de Susana Díaz, pero serán juzgadas como si lo fueran: no en vano el PSOE regional siempre ha sacado pecho de que sus resultados eran mejores que en el resto de España. Para Díaz es crucial obtener una ventaja visible sobre el PP: ayudaría al resultado general del partido y afianzaría su posición como referente federal de cara al futuro, ya que si Pedro Sánchez se queda tan lejos del PP como augura el CIS, la crisis en el PSOE será inevitable y, de nuevo, todos mirarán hacia el sur. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]UNOS CALADEROS ESQUILMADOS[/cita] Con Podemos sucede lo contrario que con el PSOE: mejora posiciones en España en relación a la última encuesta del CIS del mes de octubre, pero en Andalucía pierde la tercera plaza lograda en las autonómicas de marzo pasado. Fagocitado en gran parte el electorado de IU, a los de Pablo Iglesias solo les queda seguir echando las redes en los caladeros socialistas, ya de por sí muy esquilmados por la pesca intensiva practicada por la flota de Podemos en los últimos dos años. Iglesias volvió a apelar en el inicio de campaña, en Cádiz, a los “buenos socialistas” que se han visto decepcionados por sus dirigentes. Pero no será fácil que el partido morado sume muchos más apoyos en el sur: su gestión de la investidura de Díaz y el enfrentamiento continuo con el PSOE no son las mejores credenciales para logar la complicidad de antiguos votantes socialistas virtualmente decepcionados con el partido pero todavía vinculados emocionalmente a él. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]UNA OPORTUNIDAD PARA MORENO[/cita] Tras los sucesivos disgustos de las autonómicas y las municipales, la formación que dirige Juan Manuel Moreno afronta estas generales con mejor ánimo: los resultados de los dos comicios anteriores fueron tan insatisfactorios que las cosas habrán de mejorar necesariamente el 20D. Desde luego, el CIS así lo atestigua. No hay euforia en el PP andaluz, pero sí confianza. Un segundo puesto no muy alejado del que obtenga el Partido Socialista le daría a Moreno su primer gran respiro desde que llegó a la dirección del partido: tal vez los suyos empezarían a creer en él de esa manera en que hasta ahora no lo han hecho. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]CIUDADANOS, A ESPERAR LOS PECES[/cita] A Ciudadanos Andalucía todo le viene dado de antemano en esta campaña. El partido está en una dinámica de ascenso imparable y parece que solo hubiera que sentarse tranquilamente a esperar a los votantes. Las dos almas de C’s todavía no han aflorado pero pueden hacerlo: sus votos le vienen de la derecha pero también de la izquierda y eso, que inicialmente es una bendición, puede crear tensiones internas a medio plazo. De momento, su estrategia de garantizar la estabilidad allá donde ha habido que hacerlo, gobernara el PSOE o el PP, le está dando unos réditos extraordinarios y afianzando su perfil de partido fiable que pone los intereses generales por encima de los particulares. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]IU: TENEMOS UN PROBLEMA[/cita] Para la candidatura de IU-Unidad Popular estas van a ser unas elecciones muy, muy difíciles. En primer lugar, por su dificultad para hacerse visible. A nivel nacional les está resultando poco menos que imposible; no tanto a nivel andaluz, pero las claves para movilizar al electorado ante el 20D no son andaluzas, sino españolas. IU se ha quedado, en el campo de batalla, en una posición desde la que solo puede aspirar a no perder lo que tiene, pero en ningún caso a conquistar nuevos espacios. Antes cazaba en territorio socialista, pero ahí se le ha adelantado ya Podemos; ahora se conformaría con que la formación morada no se quede con todo su capital electoral. Para IULV-CA sería un éxito conservar uno de los dos diputados logrados en 2011, pero no va a ser fácil. Aun así, cuenta con una ventaja: ya le ha ocurrido otras veces y ahí sigue, tambaleante y con muchos achaques, pero viva.