La situación que vive el Partido Popular andaluz desde las elecciones andaluzas comienza a ser caótica. La herida abierta se ensancha día a día a sumarse el posterior nombramiento de un "líder que no lidera" como es Juan Ignacio Zoido en sustitución de Javier Arenas al frente de la organización. Las primeras escaramuzas territoriales que cuestionan el mutismo y la impasibilidad de Zoido ante el nombramiento de un candidato a la presidencia de la Junta juegan en favor de ese clima de inestabilidad interna.

2013, año crucial
A ello se une el miedo de distintos dirigentes de provincias atemorizados por el hecho de que la pérdida de apoyo electoral reflejada en las encuestas siga incrementándose y se extienda a sus feudos territoriales. Y es que 2013 va a ser crucial en el futuro del PP andaluz ya que si la situación económica no mejora las malas perspectivas y expectativas electorales son susceptible de empeorar.

El efecto "chapapote"
Y es que en el PP andaluz cada vez son más quienes temen al efecto chapapote. Muchos hacen memoria y recuerdan como la porquería que el "Prestige" vertió en el litoral galllego, llegó más tarde arrastrado por el agua a las propias costas asturianas. Con este símil se intenta explicar el riesgo que se corre a que el descrédito que acumula Rajoy puede contaminar más aún a partido en Andalucía. Este efecto se amplifica si se analiza, como hacen miembros influyentes de la organización, que Zoido se está comportando más que como un presidente del partido, como un muro de contención de las medidas terriblemente impopulares que toman todos los viernes en el Consejo de Ministros su presidente nacional y del Gobierno, Mariano Rajoy.

Zoido el altavoz
Opinan que un Zoido que actúa como un altavoz del Gobierno central les lleva al desfiladero. Por ello mantienen que sería urgente nombrar un candidato que apueste y difunda un programa propio y que no realice la labor que hace Zoido, más propia de un delegado de Rajoy y sus recortes que de un líder regional de un partido.

Tres sectores en el PP-A
Así las cosas, la situación de familias internas en el seno del Partido Popular andaluz se puede resumir en la existencia de tres sectores. Por un lado se hallarían los afectos a Zoido nucleados por el número dos regional, José Luis Sanz y el núcleo de poder sevillano. Este sector no quiere oír hablar ni de lejos de designar candidato a la Junta en estos momentos y quieren retrasar su nominación hasta el límite incluso de 2016. "Ahora no toca", "la bicefalia sería malísima", "Zoido no sabe o no quiere" o "esperemos tiempos mejores para no quemarlo", son los argumentos que salen en defensa de esta tesis oficial de San Fernando.

Jaén y Huelva irrelevantes y Granada en posición de "verlas venir"
A estas ideas se abonan los sectores más afectos a Zoido y su grupo de poder sevillano. También cuentan con el apoyo explícito y claro de líderes provinciales como el de Jaén, José Enrique Fernández de Moya o el de Huelva, Manuel Andrés González, que no cuentan para nada en la estructura de poder regional salvo para prepararle visitas a belenes navideños a alcalde de Sevilla. El caso de Granada no está aún claro. El presidente provincial controla claramente el partido y solo observa la situación sin cuestionar a nadie pero sin atarse a ninguno. Claramente, Sebastián Pérez está "a verlas esperar" y el tiempo dirá "si sale el sol por la vecina Antequera"... o no

La espera de Nieto el "tapado"
Distinto, muy distinto es el apoyo del presidente del PP cordobés y alcalde de la capital, José Antonio Nieto a la idea de no designar candidato ahora. Su postura es claramente más estratégica que vocacional, ya que éste es consciente de son muchas las miradas puestas en él cara a ser el candidato a la presidencia de la Junta. Nieto que en el fondo aspira seriamente a ese reto, piensa que ahora no es el momento mejor para entrar en esa batalla. Le interesa ganar tiempo y retrasar la elección del candidato y esperar que mientras tanto la crisis "escampe".

La familia del desierto con Arenas de fondo
Una segunda facción del partido la integran quienes creen que Zoido debe seguir y dirigir el partido. Pero a diferencia de los fieles lo que desean es que Zoido y su aparato sevillano se queme, se achicharre y tras acompañarlo como plañideras en el cortejo fúnebre, sea una renovada propuesta, un nuevo nombre el que sustituta al alcalde hispalense. No se identifican con Zoido pero les viene muy bien para que sea él quien les haga la travesía de desierto hasta quedarse sin agua. En este sector los hay de todas las provincias y muchos cuadros medios bien posicionados. Las cabezas más visibles sin duda el ex fiel escudero de Arenas y presidente del PP gaditano, Antonio Sanz y el gran amigo también del de Olvera, Gabriel Amat, presidente del PP. almeriense. A nadie se le oculta que quien ve con buenos ojos esta operación es el propio Javier Arenas. Y por ende, a nadie en el partido le es ajeno que quien se opone a ello y apoya a Zoido contundentemente es María Dolores de Cospedal. Las luchas de poder nacional se trasladan de esa manera a Andalucía por si eran pocos ya los problemas aquí.

Málaga la díscola
Y entre estas dos familias surge la más díscola, la que no tiene espera y ha plantado cara de manera nítida, notoria y pública al aparato regional. Se trata de la organización malagueña. Su presidente, Elías Bendodo ha abierto la veda y ha pedido que el candidato se nombre ya, pero ya de ahora no de próximos años. La inquina viene de antes, desde que la poderosa territorial malagueña fue marginada en la directiva regional en beneficio del poder sevillano. De esos barros esos lodos. Además, por el momento, Bendodo ha recibido el apoyo de otro damnificado de Zoido, Francisco de la Torre, alcalde de la capital.

El canto de los grillos
Bendodo no está solo en Málaga y en su propuesta de adelantar la nominación del candidato, pero si se ha quedado solo en el resto de Andalucía pues nadie, al menos públicamente, ha apoyado sus tesis desde las otras siete provincias. Estrategias distintas, objetivos diferentes y personajes varios pueden confluir o no en el futuro. Pero a día de hoy el PP andaluz es una jaula de grillos que cantan cada vez más fuerte por el pánico al chapapote de Rajoy al que se ha unido el problema, que no solución, que empieza a ser su líder regional y su carácter pusilámine.