Lo último que los dos ladrones que intentaron esta semana robar en la parroquia de Espera es que el edificio tuviera 'vigilancia permanente'. Y menos aún que ese vigilante fuera... el propio cura párroco, que plantó cara a los asaltantes armados con un cuchillo y los obligó a darse a la fuga, aunque finalmente han sido detenidos. Todo ocurrió el miércoles pasado, a la muy taurina hora de las cinco de la tarde, cuando dos tipos llamaron a la puerta de la casa parroquial, anexa a la iglesia, con la intención de robar. Pero en sus aviesos planes no figuraba este nombre: Antonio Aguilar Verdugo, 52 años y cura titular de parroquia de Santa María de Gracia, que, emulando a los legendarios shérifs del Oeste, desarmó a los ladrones en santiamén. LA COMIDILLA DEL PUEBLO En la localidad gaditana no se habla estos días de otra cosa. Pocos vecinos habrían sospechado que su párroco era hombre de armas tomar y que los próximos cuatreros dispuestos a actuar en el territorio se lo pensarán muy detenidamente antes de marcarse la parroquia de Espera como objetivo de sus fechorías. Agentes de la Guardia Civil, junto con la Policía Local de Espera, ya han detenido a dos personas que supuestamente asaltaron al cura de la localidad poniéndole un cuchillo en el cuello con la intención de robar el dinero que se estaba recaudando por suscripción popular para restaurar la imagen del Santo Cristo de la Antigua, una imagen muy devota de la zona. LOS HECHOS DELICTIVOS Según ha indicado el Instituto Armado en un comunicado, los hechos se produjeron en la tarde del miércoles cuando dos hombres llamaron a la puerta de la casa parroquial y el párroco salió para atender la llamada. Así, cuando abrió la puerta, el cura encontró a dos personas que vestían de negro y ocultaban sus rostros con gorros y gafas de sol y que, sin mediar palabra, le pusieron un cuchillo en el cuello y le exigieron el dinero que hubiera, informa Europa Press. El párroco, lejos de amilanarse, se enfrentó a los asaltantes, lo que provocó que se dieran a la fuga, aunque en el momento de arrebatar el cuchillo a uno de ellos sufrió un corte en la mano. Por ello, una vez evitado el robo, el cura se dirigió al Centro de Salud para curarse las heridas, donde se dio parte a la Guardia Civil, que organizó un dispositivo de búsqueda. UN ERROR FATAL Posteriormente, localizaron en la zona alta del pueblo las ropas que vestían los asaltantes tiradas bajo varios vehículos, siendo reconocidas algunas de ellas por los propios agentes como pertenecientes a un conocido delincuente local. Sin restarle méritos al valiente párroco, no parece probable que el dúo asaltante vaya a figurar entre la élite de la delincuencia gaditana. El hallazgo de las ropas determinó la detención del primero de los presuntos asaltantes, que, ante la muestra de evidencias que se le presentaban, terminó por reconocer los hechos de los que se le acusaba. Posteriormente, tras identificar a su compañero, fue detenido también el segundo de los asaltantes como presuntos autores de un delito de robo con violencia en grado de tentativa.