El PP andaluz no parece saber exactamente a qué carta quedarse en su estrategia de oposición a la líder andaluza y presidenta de la Junta, Susana Díaz. Si en los últimos meses, prácticamente desde su investidura, le ha venido reprochando reiteradamente que estuviera pensando solo en Ferraz y en cómo sustituir a Pedro Sánchez al frente del PSOE, en los últimos días el reproche parece justamente el contrario: el de no estar interviniendo lo suficiente para frenar a Pedro Sánchez en su predisposición a formar gobierno con Podemos. El pasado 11 de enero, por ejemplo, el presidente del PP-A, Juanma Moreno, anunciaba que su grupo parlamentario había registrado en el Parlamento andaluz una petición para que la presidenta compareciera en un Pleno extraordinario a fin de informar sobre la situación política de Andalucía, que la presidenta tenía “abandonada” y que “usaba como trampolín en su carrera política". El líder del PP se lamentaba de que Andalucía tuviera una presidenta que "se ha enfrascado en una batalla interna en el PSOE con el secretario general de su propio partido" y que tiene "su cabeza, su atención y su esfuerzo permanentemente en Ferraz y en los líos del PSOE" porque esto "lo pagamos todos los andaluces". Unos días antes y a propósito del mensaje de fin de año de la presidenta de la Junta, Moreno decía que el discurso ofrecido no había sido “el de una presidenta preocupada por los andaluces y sus problemas sino el de una dirigente socialista que utiliza su cargo de presidenta de la Junta para ganar cuotas de poder en su partido". CAMBIO DE RUMBO El foco del PP ha cambiado, y mucho, en las últimas semanas. Ya no hay críticas a Díaz por preocuparse demasiado de Pedro Sánchez, sino justo por lo contrario: por preocuparse demasiado poco. Este sábado en Córdoba, el presidente del PP andaluz lamentaba el "clamoroso silencio" de la presidenta de la Junta ante el posible pacto de gobierno entre su partido y "los radicales" de Podemos, con apoyo de "separatistas". Y se preguntaba: "¿Dónde está el PSOE de Andalucía, donde está la reina de la equidistancia?", porque, "de momento", Susana Díaz no dice "absolutamente nada sobre el peligroso juego de su partido con los separatistas que quieren romper España". E insistía en circular en sentido contrario al que lo había venido haciendo con anterioridad: Susana Díaz "ha dicho que ella manda mucho, que tiene capacidad de influir en su proyecto político", de modo que, "¿dónde está ese mando, esa fortaleza, ese liderazgo en el PSOE, que diga si acepta el regalo que ha hecho Sánchez a partidos que quieren romper España, si está dispuesta a ceder la Vicepresidencia, la Defensa, la Economía o la Educación a los radicales", en referencia al reparto del Gobierno, con los correspondientes ministerios que quiere controlar Podemos y que ha propuesto Podemos al PSOE. Y hace dos días, en Lora del Río, Moreno, volvió a insistir en que "sorprende mucho" que la secretaria general del PSOE de Andalucía y presidenta de la Junta, Susana Díaz, "esté callada" mientras "se está negociando el Gobierno de la Nación entre el PSOE, Podemos y partidos independentistas". Y por qué está callada, se preguntaba el líder del PP: "Una de dos", o porque "no manda tanto en el PSOE, o porque está de acuerdo con la deriva que está tomando su partido, con las negociaciones con Podemos, con fuerzas radicales y con independentistas". Y un poco antes, el día 22, le reprochaba no tener “algo fundamental en política como es la valentía para asumir y decir lo que realmente piensa de todo lo que pasa en el país".