En su comparecencia del viernes para explicar su oferta de pacto a los socialistas, a Pablo Iglesias no le faltó casi nada pero le sobraron algunas cosas. Y bastante importantes, además, aunque lo verdaderamente significativo es que ninguna de esas cosas que le sobraron era imprescindible. O dicho al revés: la propuesta de gobernabilidad de Iglesias no se habría visto menoscabada, sino más bien todo lo contrario, si el líder de Podemos se hubiera ahorrado algunas de esas cosas que deliberadamente decidió no ahorrarse. ¿Y cuáles eran esas cosas? En primer lugar y por empezar por lo menos importante pero a su vez más irritante: un cierto tonillo de suficiencia, de perdonavidas que cabreó innecesariamente a sus virtuales socios. Su alusión a ‘la sonrisa del destino’ no es solo que sobrara: es que operaba en contra de la viabilidad misma de su propuesta política. ¿Se equivocó Iglesias al utilizar ese tono que ofendió a muchos socialistas? Lo hizo, al menos desde la perspectiva de quien considerara sincera la oferta, pues para quienes piensan que no lo era, el tono arrogante de Iglesias sería simplemente la confirmación de esa falta de sinceridad, es decir, la confirmación de que en realidad no busca pactar con Sánchez sino dividir al PSOE. Ya conocen el chiste: ‘No me molesta que me digan hijoputa, lo que me molesta es el tonillo con que me lo dicen’. ESTOS SON MIS MINISTROS Siempre desde la hipótesis de que la propuesta era sincera, la otra cosa que le sobró a la intervención de Iglesias fue su aparatosa puesta en escena, que a su vez era como una prolongación del tono: presentarse rodeado de quienes habrían de ser sus ministros sin que el propio presidente de ese Gobierno supiera nada de ello no es un buen comienzo. Que el vicepresidente dé una rueda de prensa para nombrar al presidente no es un buen comienzo. Como ocurría con el tono, Iglesias se lo podría haber ahorrado. Como se podría haber ahorrado las alusiones concretas a los malísimos resultados obtenidos por el PSOE. Y como se podría haber ahorrado la pregunta retórica de si Pedro manda o no manda en su partido y, en consecuencia, si Podemos debería hablar su propuesta con Susana Díaz o los barones. Como se podría haber ahorrado… YA HABLAREMOS DEL GOBIERNO Es como si Pablo Iglesias se hubiera adelantado a los acontecimientos poniéndose la venda sobre una herida todavía inexistente. Para decir todo eso que dijo tenía tiempo por delante: no necesitaba haberlo dicho en ese momento. ¿Para qué arriesgarte, de entrada, a enfadar a aquel con quien quieres asociarte? Es más: el líder de Podemos habría dejado sin muchos de sus argumentos y reproches a los barones socialistas si hubiera prescindido de su tono, sus detalles y su escenificación y, renunciando a ponerse estupendo, se hubiera limitado a hacer una oferta de pacto político lo más aséptica y respetuosa posible, más o menos en estos términos: “Quiero trasladarles a ustedes, y así se lo he dicho al Rey tras haberlo hablado con Pedro Sánchez, que Podemos le ha propuesto formalmente al Partido Socialista iniciar conversaciones para formar gobierno. La composición del mismo deberíamos negociarla en función del peso parlamentario de cada uno de los dos partidos y sin descartar la posibilidad de integrar a otras fuerzas de izquierda. Para ello es preciso que no haya líneas rojas por ninguna de las dos partes y que ambos intentemos, con la mejor voluntad, rebajarlas a su mínima expresión para conseguir ese Gobierno de progreso que nuestros votantes nos reclaman. La prioridad de ese Ejecutivo sería una agenda social y un calendario muy preciso de reformas legislativas e institucionales, entre las cuales figuraría la relativa al encaje de Cataluña a través de fórmulas que tendríamos que consensuar ambos partidos pues de lo contrario no serían viables, como tampoco lo serían si no fueran aceptadas por las fuerzas catalanas. Como ustedes saben, es esto lo que más separa, aunque no tanto como para hacer imposible un entendimiento. Naturalmente, este es un planteamiento muy preliminar que los negociadores de los dos partidos irán perfilando en sucesivas reuniones, que comenzarán de inmediato”.