La Audiencia de Málaga ha condenado a un médico que se negó varias veces a acudir desde el consultorio en el que estaba a ayudar a un paciente que había perdido el conocimiento en la calle, a 700 metros del centro sanitario, y que finalmente falleció en ese lugar. Así, se le condena a una multa, a indemnizar a los familiares con 100.000 euros y se le inhabilita para ejercer de médico durante seis meses. Los hechos sucedieron en abril de 2012. Según se declara probado en la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, el acusado ejercía de médico de familia en el consultorio de Ardales (Málaga). Un día, un vecino de la localidad, de 79 años, paseaba a unos 700 metros del centro y se sintió indispuesto, cayendo al suelo y perdiendo el conocimiento. Cinco minutos más tarde, otro vecino fue al consultorio y le dijo al acusado que acudiera urgentemente al lugar de los hechos, dado que el otro hombre se encontraba "muy mal y sospechaban que podía haber sufrido un ataque cardiaco", ya que tenía antecedentes de esa dolencia. Pero, el acusado, que estaba pasando consulta, aunque sin atender a ningún paciente que requiriera su inmediata atención, "se negó a acudir a prestar auxilio al enfermo a pesar de que no existía impedimento alguno y que era evidente que su presencia allí era más necesaria que en la consulta". Poco más tarde, otro vecino avisó de nuevo al acusado, quien le contestó, "sin moverse de su consulta", que ya se había llamado al 061 y que llegaría una ambulancia "y ello pese a conocer perfectamente que tardaría más de media hora en llegar, ya que se desplazaba por carreteras secundarias desde Álora (Málaga) y que un paciente con ataque cardiaco necesita ayuda inmediata". Posteriormente, el médico recibió una llamada del centro coordinador del 061 en la que "le pedía que acudiera al lugar al tratarse de una emergencia de la máxima prioridad, ya que el enfermo se encontraba en la vía pública inconsciente", pero "tampoco" atendió ese requerimiento, alegando que se encontraba pasando consulta. AL FIN FUE... CON 50 MINUTOS DE RETRASO Finalmente, acudió al consultorio el hijo del enfermo, quien "volvió a requerirlo y por fin el acusado se dignó a desplazarse hasta allí", acompañado por una enfermera, con un desfibrilador y medicación, material que "resulta insuficiente para mantener con vida al paciente hasta que se recibiese la ayuda especializada". Cuando llegaron él y la enfermera, 50 minutos después de que el hombre se sintiera mal y perdiera el conocimiento y 40 desde que fue avisado, "sólo pudieron comprobar que el paciente había fallecido". El acusado certificó como causa inmediata una parada cardiorrespiratoria y que la muerte se produjo a las 10.00 horas, "extremos ambos inexactos". Por estos hechos, se le condena por un delito de omisión del deber de socorro y se le impone una pena de siete meses y 15 días de multa, a seis euros diarios, lo que hace unos 1.350 euros; e inhabilitación para ejercer como médico durante seis meses, además de la indemnización. La causa se ha tramitado por el procedimiento de la Ley del Jurado y se ha celebrado una comparecencia en la que el acusado y su defensa han ratificado el acuerdo de conformidad alcanzado con el fiscal y las acusaciones particulares.