Es la primera vez que un usuario lleva tan lejos su enfado, pero no la primera que se produce una situación similar en la que la actitud de un conductor irrita profundamente a un usuario. Un autobús de la sociedad municipal Transportes Urbanos de Sevilla (Tussam) correspondiente a la línea 26 vio interrumpida su ruta durante varios minutos hace varios días, a cuenta de la actitud de un vecino que se sentó ante el vehículo, en plena calzada, para impedir su marcha después de haberlo perdido y que el conductor del mismo se negase a abrir de nuevo las puertas. Según han informado a Europa Press fuentes municipales, los hechos acontecieron el fin de semana del 20 al 21 de febrero, cuando un autobús de la línea 26, que conecta el barrio del Cerro del Águila con el Prado de San Sebastián, acababa de recoger a los pasajeros de una marquesina y estaba ya reanudando su marchar para continuar con su ruta. Un ciudadano que presumiblemente no había llegado a tiempo para subir al autobús habría alcanzado el vehículo hasta el puesto del conductor, reclamándole que abriese de nuevo las puertas del autobús para subir a él, extremo al cual se negó dicho conductor. Entonces, como gesto de protesta, este ciudadano se habría sentado frente al autobús, en plena calzada, impidiendo así al conductor continuar con la ruta. El sujeto incluso habría realizado una llamada al servicio unificado de emergencias 112 de Andalucía, sin dar sus datos, para denunciar el hecho de que no se le permitiese subir al autobús, mientras el conductor del vehículo alertaba al centro de control de Tussam, que a su vez reclamó la presencia de la Policía Local. La situación persistió pocos minutos, pues el individuo acabó levantándose y abandonando el escenario antes de que una patrulla de la Policía Local hiciese acto de presencia. Los órganos de Tussam, ante la ausencia de la identificación de esta persona, han constatado la imposibilidad de adoptar medidas en su contra.