Unas reflexiones escritas a borbotones después de una noche mágica de elecciones en Andalucía y con muy pocas horas de sueño por la fiesta que prosiguió a un escrutinio sorprendente.

RESISTENCIA ANDALUZA
La izquierda gana claramente las elecciones y pone un dique de contención a la ola conservadora que ha inundado el resto del país. La ciudadanía no quiere la política de recortes de conquistas sociales y de derechos practicada por Mariano Rajoy desde que llegó a la Moncloa. Se ha apostado por el modelo social, por otro camino para salir de la crisis sin destruir lo que hemos construido con tanto esfuerzo durante los últimos treinta años. El PSOE de Andalucía, contra viento y marea, ha mantenido el tipo y el apoyo de un 40% del electorado andaluz. Y notorio en ese escenario de reacción frente a la derecha el crecimiento de Izquierda Unida.

CONTRA PRONÓSTICO 
Han fracasado estrepitosamente las encuestas. No ha acertado ninguna, salvo las israelitas realizadas ayer a pie de urnas por la empresa Ipsos para Canal Sur. Algunos pronósticos elevaban la diferencia a favor del PP por encima de los 13 puntos. La brecha real se ha quedado en un escuálido punto y el PP encalla lejísimo de su ansiada mayoría absoluta. No estaría de más que los institutos de opinión hicieran un ejercicio de reflexión.

ESTRATEGIA ACERTADA 
La separación de las elecciones autonómicas de las generales constituye el gran acierto de Pepe Griñán, una decisión que ha posibilitado el mapa político actual. Si se hubiera ido conjuntamente al 20-N, el PSOE de Andalucía estaría ya en la oposición. Hoy se abren paso otros cuatro años de gobierno de izquierda. También se ha estado atinado en el modelo de campaña: una campaña en la calle, de contacto de la gente, de cercanía, con un mensaje claro y un elevado grado de exigencia física.

CUARTO FRACASO
Javier Arenas ha fallado en su cuarta tentativa a la Presidencia de la Junta. Concurría a estos comicios con todos los pronunciamientos a su favor y ha vuelto a tropezar… esta vez en lo llano. Con estos resultados, ha cavado su tumba política. Respecto al 20-N, el candidato pepero ha perdido 400.000 votos en apenas cuatro meses. Es más, se le han esfumado 170.000 sufragios de los cosechados en las anteriores autonómicas de 2008. Su pírrica victoria alumbra la amargura de su despedida del espacio andaluz. El supuesto cambio se ha interpretado como un cambiazo.

RECHAZO PERSONAL
Mucha culpa del nuevo traspié de la derecha en Andalucía está en su cartel electoral. El talón de Aquiles del PP no es otro que Arenas. Tendrá el control de la organización andaluza y todos los parabienes de Rajoy pero genera un profundo desafecto o, dicho de otra manera, cosecha el rechazo frontal de la inmensa mayoría de la ciudadanía andaluza. ¡Por qué iban a votar en esta ocasión al mismo que han dejado en los bancos de la oposición en otras tres citas electorales! Ya lo decía el vídeo de la campaña socialista: quien no te conozca que te compre. Y la gente, que lo tiene calado, no se ha dejado engatusar. Queda en el ámbito de las especulaciones que habría pasado con otros candidatos.

LA ESPANTÁ
Son muchos los errores achacables a la campaña de Arenas. El exceso de soberbia y euforia por mucho que pretendiera envolverlas con una impostada humildad (a los andaluces no nos gustan los que van de sobrados), la excesiva dependencia de los autos de la jueza Alaya, la minusvaloración del adversario y de la madurez política del pueblo andaluz, la excesiva exposición de dos ministros letales para la gente de izquierda: Montoro con sus salvajes recortes y Báñez con su lesiva reforma laboral… Pero si hay un yerro mayúsculo en su planificación electoral fue el boicot al debate en Canal Sur con los otros dos candidatos. Esa espantá ha sido la prueba del nueve de su programa oculto, de lo que quería ocultar Arenas. No dar la cara le ha pasado factura al aspirante popular.

DEMASIADO TACTICISMO 
La falta de arrojo de Rajoy para presentar los presupuestos generales antes del 25-M ha disparado el miedo a los previsibles drásticos recortes que vienen. Se le ha visto el plumero con nitidez con una maniobra demasiado artera y descarada. Con la trayectoria de palo y tentetieso, de mentiras y agresiones sociales, nadie se fía del inquilino de la Moncloa.

EMPUJE SINDICAL
Los sindicatos han jugado un papel fundamental en la campaña de concienciación de la ciudadanía frente a las medidas injustas, regresivas y agresivas del Gobierno del PP. La movilización con vistas a la huelga general también ha removido conciencias y ha sacado a la luz las contradicciones y las falsedades del discurso de la derecha.