Era el mitin más esperado de Izquierda Unida porque el orador estelar era Julio Anguita, retirado de la política institucional desde hace 15 años, pero no “de hacer política”, como se ocupó de recordar nada más empezar su intervención en el Palacio de Congresos de Málaga, ante varios miles de personas. Le acompañaban en la tribuna el coordinador general de IULV-CA y candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Antonio Maíllo; el candidato a la Presidencia del Gobierno, Alberto Garzón, y los números uno y dos por IULV-CA por Málaga, José Antonio Castro y Dolores Quintana. La gente tenía ganas de escuchar al fundador de Izquierda Unida, aun a riesgo de que la actual dirección de la coalición tuviera que escuchar cosas incómodas, pues es conocida la oposición de Anguita al pacto de gobierno con el PSOE. De hecho, volvió a descartar la renovación de esa alianza: "La unidad de la izquierda no es hablar con el PSOE: no podemos estar criticando el bipartidismo y luego dispuestos a negociar con ellos". ELOGIOS A GARZÓN Y MAÍLLO El abarrotado recinto ferial de Málaga pudo ver a un Julio Anguita indignado y vibrante, intransigente con los de siempre –PSOE, PP, el capital– pero crítico también con los trabajadores: “Yo no lucho por alguien que no está conmigo ahí, luchando en primera línea”. Al final de su discurso y tras elogiar las cualidades políticas de Alberto Garzón y Antonio Maíllo, Anguita dijo hablar “en nombre de IU, para quien pido el voto”, para a continuación pedirle a la federación “que se dirija a las demás formaciones políticas” de izquierdas tras elecciones, entre las que citó a Podemos o Equo. “Esta IU tiene que tender la mano, para unir a todos en la unidad popular”, pues “sin los apolíticos no hay cambio”. Por eso, “IU tiene que hacer ese llamamiento cuando acaben las elecciones. Un programa de 10 o 15 medidas mínimas inmediatas, con una IU que tienda la mano para unir a todos en la unidad popular". "ESTAD PREPARADOS" “¿Por qué aparezco, después de 15 años?”, se preguntó. “Porque este no es un acto cualquiera, y porque quiero deciros que estéis preparados para intentar cambiar las cosas”. Tras recalcar el “valor revolucionario de estudio y la preparación”, recordar que tenían razón hace veinte años quienes, como él, se opusieron a Maastrich, a la OTAN, a las obras megalómanas, a las puertas giratorias o a la corrupción, Julio Anguita diagnosticó que estamos ante “una España descompuesta, un país sin horizontes, a punto de desaparecer como país”. Un país, dijo, donde “estamos acostumbrados a que roben”. El ex coordinador general de IU ve “una España de rodillas, un país intervenido económicamente, políticamente y militarmente, con soldados yanquis en todas partes, miles por ahí pululando…”. UN PACTO DE LOS ERES Y GÜRTEL Cerró esa parte de su intervención con una dura sentencia: “Somos un país sin dignidad”. Según Anguita, hay un pacto entre PP y PSOE para que sus grandes casos de corrupción queden en nada: “El acuerdo es: tú te callas en los ERE y yo te callo en los Gürtel”. Ante ello, preguntó: “¿Qué vais a hacer? ¿Vais a seguir votando a ladrones?”. Admitió que “lo que debemos hacer no lo puede hacer una fuerza política, ni siquiera cuatro o cinco cambian las cosas, fijaros el Gobierno griego con la UE. Van a necesitar a su pueblo en la calle, con dignidad”.