El consejero de Educación, Cultura y Deporte, Luciano Alonso, ha visitado en Priego de Córdoba las Fuentes del Rey y de la Salud, primeros monumentos declarados por el Gobierno andaluz en el mismo año de 1984 en que se reciben del Estado las competencias en materia de Patrimonio Histórico.

Tras 30 años de labor de catalogación, la comunidad supera los 30.000 bienes protegidos del Patrimonio Histórico Andaluz, según ha informado Alonso.

Catálogo General del Patrimonio Histórico de Andalucía
Desde el 18 de diciembre de 1984, en que el Consejo de Gobierno declaró monumentos histórico-artísticos las Fuentes del Rey y de la Salud, la Junta ha tramitado 2.830 expedientes que han dado lugar a la inscripción en el Catalógo General del Patrimonio Histórico de Andalucía (CGPGA) de cerca de 3.500 bienes inmuebles (iglesias, castillos, palacios, conjuntos históricos, zonas arquelógicas, lugares de interés etnológico o industrial, zonas patrimoniales, etcétera); más de 27.000 bienes muebles; y 27 actividades o manifestaciones de interés etnológico.

A ello hay que sumarle aquellos elementos protegidos de forma directa por ministerio de ley o catalogación instantánea en virtud de la disposiciones adicionales quinta y sexta de la Ley 14/2007 de Patrimonio Histórico de Andalucía, cuyo número aumenta constantemente conforme se conocen y catalogan.

Se trata de aquellos bienes muebles e inmuebles que forman parte del Patrimonio Histórico Andaluz y están en posesión de organismos públicos, así como los de propiedad de la Iglesia Católica reconocidos a través de inventarios u otros instrumentos acordados por la Comisión Mixta Junta-Obispos de Andalucía.

Priego de Córdoba
La Fuente del Rey, una construcción barroca compuesta por tres estanques de formas curvas, está considerada una de las más importantes de España en este estilo. El origen de su nombre proviene de que en el lugar donde se ubica, una vaguada con un manantial situado entonces a extramuros del castillo y de la villa de Priego, el rey Alfonso XI acampó en 1341 con sus tropas para tomar la ciudad.

Por su parte, la Fuente de la Salud, situada a pocos metros, debe su denominación a la milagrosa influencia de la Virgen de la Cabeza que la preside. Es una edificación manierista, con algunas intervenciones barrocas.

Ambas fuentes surgen de la necesidad de canalizar el manantial para el abastecimiento de la ciudad. El lugar, actualmente en el centro de la población, es urbanizado por primera vez por el cantero Alonso González entre 1586-1588, quien construyó la Fuente de la Salud, un gran frontispicio cimentado sobre la misma roca y compuesto por un primer cuerpo arcaizante con relieves mitológicos y bucólicos que sirven de base a un paramento apaisado de mármoles, de tres calles, en cuyo centro se encuentra representada la Virgen de la Cabeza.

A continuación de esta fuente antigua se construyeron unos estanques, los cuales, tras varias intervenciones para tratar de canalizar más eficientemente el agua, concluyeron en la Fuente del Rey, finalizada en 1802 por la intervención del arquitecto local Francisco Xavier Pedrajas y del albañil Juan Vázquez, con esculturas de Remigio del Mármol. Destaca la escultura del león que la preside atribuida a Álvarez Cubero, el gran escultor prieguense, y los mascarones que a modo de gárgolas rodean el estanque.

Fuente de 139 caños
El conjunto actual está conformado por tres estanques unidos y de distinto nivel. Sobresale en el segundo la escultura de Neptuno y Anfítrite que cabalgan sobre un carrto tirado por caballo que salen del agua. El perímetro interno contiene 139 caños, muchos de los cuales están enmarcados con mascarones de distintos rasgos. Todo el espacio circundante está conformado como un jardín en el que destaca una línea de grandes árboles de sombra que dan al entorno aspecto de alameda.

CGPHA
El consejero Luciano Alonso ha recordado que la protección de un elemento del patrimonio histórico mediante su inscripción el CGPHA, como Bien de Interés Cultural (BIC). significa su reconocimiento como expresión relevante de la identidad del pueblo andaluz, lo que conlleva una tutela por parte de la administración para velar por su conservación (mediante el control de las intervenciones que en él se realicen, inclusión en los catálogos urbanísticos, etcétera).

La catalogación de un bien conlleva de este modo un incremento de su visibilidad, al incorporarse a los procesos de investigación y difusión, e incluso de su rentabilidad turística.

Asimismo, supone un compromiso de la administración en su conservación, ya sea desde el ámbito de la Cultura (mediante el control de las obras, inversiones, etcétera), de la ordenación urbanística, de las políticas túrísticas o de los ayuntamientos, a través de su colaboración activa en la protección y conservación de los mismos, adoptando, en caso de urgencia, las medidas necesarias para su salvaguardia.

BIC
Por otro lado, la declaración como Bien de Interés Cultura supone la posibilidad de beneficiarse de las medidas de fomento de la legislación del Patrimonio Histórico, como son la desgravación en la declaración de la renta por inversiones en BIC, deducciones en IBI y licencias urbanísticas, inversiones del 1,5% cultural, dación en pago de deuda con la administración (bienes muebles), etcétera.