La víspera del inicio de la campaña electoral se conocía el barómetro del CIS que da al Partido Socialista una victoria muy holgada con respecto al PP –9 puntos y 10 diputados– pero del todo insuficiente para gobernar el solitario. Esa encuesta, que confirma las tendencias aportadas por sondeos anteriores, va a marcar el ánimo con que los candidatos de los principales partidos afronten la batalla. Esta vez más que ninguna otra todos los partidos miran a Andalucía. Lo que pase aquí el 22 de marzo puede ser crucial para el futuro de todos ellos. Una victoria de Susana Díaz daría alas a un PSOE liderado por Pedro Sánchez que hoy ocupa la tercera plaza en el podio nacional, detrás del PP y de Podemos. Ganar en un territorio tan poblado y tan emblemático como Andalucía podría ser un punto de inflexión en la melancólica trayectoria socialista desde noviembre de 2011. ANDALUCÍA Y ESPAÑA Y lo mismo pero al revés puede sucederle al Partido Popular, que literalmente se la juega en Andalucía pues un resultado tan malo como el que pronostican los sondeos truncaría su aura de partido ganador en España. Los votos andaluces son claves no solo para gobernar en España, sino para que la gente y el propio partido siga creyendo que van a volver a gobernar en España. Mientras tanto, Pablo Iglesias y los suyos miran con confianza pero también con inquietud lo que ocurre al sur de Despeñaperros. El 22 por ciento de la última encuesta es un gran resultado, pero no el que esperaban. Su discurso de partido ganador sería más difícil de sostener. Aun así, cuentan con una buena candidata, Teresa Rodríguez, que personalmente no suscita rechazo en el electorado, si bien es todavía muy poco conocida. AL MAL TIEMPO, BUENA CARA Los líderes de IU, Antonio Maíllo, y del PP, Juan Manuel Moreno, se verán obligados a poner al mal tiempo buena cara. Los pronósticos sociológicos les auguran derrotas que pueden ser históricas y donde se juegan incluso su propia supervivencia como líderes. IU pasará de estar en el Gobierno a ser cuarta o incluso quinta fuerza en la Cámara del Hospital de las Cinco Llagas, mientras que el PP pasará de haber sido primera fuerza y haber acariciado el ansiado poder en Andalucía a sufrir una sangría de votos y escaños muy difícil de gestionar para alguien recién llegado al liderazgo como Moreno Bonilla. La presencia del histórico Javier Arenas en un puesto de salida en la candidatura de Almería es interpretada en algunos círculos como una solución de emergencia: si todo fuera tan mal como dicen algunas encuestas, Arenas podría recuperar las riendas del partido, al menos provisionalmente. EL PSOE RECUPERA LA HEGEMONÍA Mientras tanto, los socialistas de Susana Díaz no solo aguantan el vendaval de Podemos y la galerna de los ERE sino que recuperan la hegemonía histórica del partido y afianzan la primera plaza. Saben que no tendrán una legislatura fácil, pero confían en que tampoco la tendrán sus inmediatos seguidores, el PP y Podemos, cuya virtual alianza de hecho para dificultar la gobernabilidad socialista también tiene sus riesgos. Susana Díaz ganará, sí, las elecciones, pero la gran novedad de esta campaña es Podemos. En lenguaje cinematográfico podría decirse que ha nacido una estrella. En solo unos meses el partido de Pablo Iglesias se ha encaramado a los primeros en todas las encuestas, si bien se quedaría muy lejos de la victoria que dicen perseguir sus estrategas nacionales. ADIÓS A UPYD, HOLA A CIUDADANOS Tras la caída en todos los sondeos de la en otro tiempo prometedora UPyD, el otro partido nuevo en el panorama andaluz es Ciudadanos, cuya presencia en el Parlamento parece asegurada, aunque es difícil predecir la trascendencia real de su papel en la Cámara. En todo caso, el mapa ideal para Ciudadanos sería convertirse en una de las llaves de la gobernabilidad reuniendo los escaños suficientes para sumar mayoría absoluta con el PSOE. Los sondeos les dan resultados muy dispares, oscilando entre un 5 y un 11 por ciento. Con una horquilla tan amplia, mejor no hacer apuestas.