Según Fernando Osuna, abogado de la pareja, el banco habría implicado a ambos en unas participaciones preferentes al decirles "que no perderían dinero, ni fueron informados del riesgo que corría la inversión".

Pobres, mayores y analfabetos
Los ancianos son mayores de ochenta años, "personas pobres, muy mayores y casi analfabetas", explica Osuna en un comunicado, que recalca que sus defendidos "estaban convencidos de que nunca perderían cantidad alguna de sus depósitos bancarios".

Reducidos en 20.000 euros los ahorros de toda una vida
En el requerimiento enviado al banco, Osuna dice que sus clientes "han visto cómo sus ahorros, heroicamente conseguidos en su vida, a base de trabajo y sacrificio y que eran una garantía para su ancianidad, se han visto reducidos en 20.000 euros".