Siete años, exactamente siete años después de la desaparición de Marta del Castillo, un 24 de enero de 2009, los padres de Marta del Castillo no se rinden. Tienen buenos motivos para no rendirse: el cadáver de su hija no ha aparecido y el autor de su muerte no ha revelado el lugar donde fue arrojado el cuerpo. Antonio del Casillo y Eva Casanueva –que ya han recogido más de 700.000 firmas para solicitar un nuevo juicio – lo han intentado todo para recuperar a su ‘amada Marta’, título de un libro emblemático del poeta catalán Miquel Martí i Pol que parece resumir en solo dos palabras la tenaz e interminable batalla de unos padres cuyos corazones no descansarán hasta que no recuperen los restos de Marta y puedan darles la sepultura que merecen. Su batalla no ha sido del todo en vano. Marta no ha aparecido, pero el caso sigue vivo tanto policial como judicialmente. Vivo a duras penas, pero vivo. Esta semana se conocía que la –enésima– búsqueda ha sido asumida por Brigada de Análisis y Revisión de Casos, con sede en Madrid, que suele hacerse cargo de casos que están “anquilosados o un poco parados” y cuya investigación no avanza. LA BÚSQUEDA INTERMINABLE Los resultados de las sucesivas búsqueda siempre fueron negativos. Los restos de Marta del Castillo han sido buscados en el río Guadalquivir, el primer lugar en el que los detenidos dijeron que habían arrojado el cadáver, en un vertedero de basura porque luego afirmaron que la depositaron en un contenedor, en una finca cercana a Sevilla y en una escombrera del área metropolitana sevillana. En su petición de reapertura del juicio Antonio del Castillo insiste en que de las cinco personas implicadas en el suceso solo fue condenado Miguel Carcaño pero había más culpables. Y, ciertamente, puede que los hubiera, pero lo cierto es que ni la policía ni la justicia han logrado reunir pruebas que lo demuestren. Aparte de esa petición popular a través de Charge.org para reabrir el caso, que tiene su propio itinerario, la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Sevilla, de la que forma parte la juez Mercedes Alaya, decidirá el próximo miércoles sobre el recurso de la familia para que se reabra la causa contra Miguel Carcaño, archivada por el juez instructor. DELITO CONTRA LA INTEGRIDAD MORAL ¿Con qué base y por qué este recurso? Porque consideran que existe un delito contra la integridad moral derivado del daño causado a la familia de la joven con su penúltima versión, cuando Carcaño, condenado 21 años y 3 meses de cárcel por el asesinato de Marta, dijo que fue su hermano –exculpado por la justicia– quien la mató tras golpearla con la culata de una pistola y que, posteriormente, la enterraron en la finca 'Majaloba' de La Rinconada. Tengan o no razón para agarrarse a esa declaración de Carcaño, en lo que sí la tienen es en que el relato judicial de los hechos no es concluyente y deja importantes lagunas. La Fiscalía, en todo caso, no apoya la petición de los padres y ha solicitado a la Audiencia Provincial de Sevilla que confirme el archivo de la causa dictado y ratificado el pasado mes de mayo de 2015 por el juez de Instrucción número 4, Francisco de Asís Molina. En febrero de 2015, el juez instructor archivó la causa, decisión recurrida por los padres de Marta, recurso que fue desestimado por el magistrado en un auto dictado en mayo. Ahora, será la Audiencia Provincial de Sevilla la que deba resolver el recurso de apelación interpuesto por la familia de la joven contra esta última resolución, informa Europa Press. SEIS POLICÍAS LLAMADOS A DECLARAR La letrada de los padres de Marta propone que se llame a declarar a seis agentes de la Policía Nacional que han sido los responsables de las labores de búsqueda de la joven y cuyas declaraciones –entiende la familia– serían "fundamentales" para el esclarecimiento de los hechos, ya que Carcaño les habría revelado su nueva versión de los hechos. En su día, el Tribunal Supremo elevó la condena de Carcaño a un año y tres meses de prisión por un delito contra la integridad moral "porque a lo largo de la fase de instrucción cambió reiterada y deliberadamente de versión sobre el destino del cuerpo". El juez instructor, por su parte, no aprecia que Miguel Carcaño, con sus nuevas declaraciones, “haya infligido a los familiares directos de la víctima, o haya procurado hacerlo, un trato degradante tal y como lo define la doctrina para integrar el injusto típico, esto es, aquél que, con independencia del medio utilizado, conlleva padecimientos físicos o psíquicos y produce en todo caso un sentimiento de humillación o sensación de envilecimiento ante los demás o ante sí mismo". "NO SABEMOS SI MIGUEL MIENTE" El juez recuerda que, en el auto donde archivó la causa contra el hermano de Miguel, ya señaló que "la declaración de Miguel, ya penado, carecía de encaje procesal y fue resultado de cuantas entrevistas consideró necesarias la Policía para tratar de determinar el paradero del cuerpo de la menor". Así, "y en respuesta a las demandas policiales de colaboración, manifestó que no conocía y no podía señalar, ni siquiera por aproximación, el paradero del cuerpo, limitándose a decir que lo sepultaron en terrenos situados en el margen izquierdo según el sentido de marcha desde Sevilla a La Rinconada". En segundo lugar, "y ello resulta determinante" para el archivo de la causa, el juez añade que "no se puede afirmar que Miguel esté mintiendo pues no sabemos ni podemos saber, por el momento, si dice o no la verdad porque nunca precisó un lugar concreto y no podemos saber si el cuerpo está o no en terrenos que separan la ciudad de Sevilla de La Rinconada, de manera que es rechazable sostener una imputación con tan escurridizas bases que quedaría desacreditada si en algún momento apareciera el cuerpo en tan extensos parajes".