De esta manera, Francisco Fernández y José María Peinado, leonés y jienense respectivamente, afincados en Granada, daban comienzo «ilusionados y con ganas» a los que iban a ser los preparativos de su boda, sin saber que, a pocos meses de la fecha que tenían prevista para contraer matrimonio, tendrían que volver a empezar de cero y buscar un nuevo sitio en el que poder hacerlo, según informa Ideal de Granada.

Algo diferente
«Todo comenzó en marzo, cuando acudimos al registro de Granada y solicitamos que Pitres, en plena Alpujarra, fuera el lugar donde casarnos. Queríamos algo diferente y nos habían hablado bien de este pueblo. Estuvimos esperando la respuesta, con un cambio político de por medio y pasando este Ayuntamiento a manos del PP. Decidimos, entonces, llamar y nos dijeron que formulásemos la solicitud vía Internet. Bien, pues después de tres meses recibimos una misiva, firmada a 18 de julio, en la que el alcalde nos explicaba que la corporación no podía atender nuestra solicitud porque se encontraba recién constituida y los sábados se empleaban para reuniones de planificación del equipo de gobierno», cuenta Francisco mientras sujeta entre sus manos la respuesta del Ayuntamiento.

Ninguna opción
«La contestación fue tajante. Ni siquiera nos dieron la opción de que la boda se pudiese realizar entre semana. Nosotros estábamos abiertos a cualquier otra posibilidad. Ante el escaso interés mostrado, les contestamos a través de correo certificado que gracias -irónicamente- por la prisa que se habían dado en responder y que ya nos buscaríamos un consistorio menos homófobo en el que llevar a cabo nuestro enlace», declaran los dos hombres a la vez que consideran que todas esas palabras «no eran más que una excusa».

Molesto
«Por Ley, deben hacerlo y, no digo que la mayoría, pero hay mucha gente de derechas que se opone a los matrimonios homosexuales», asevera Francisco todavía molesto.

Otro Ayuntamiento
De este modo, y tras el período estival, la pareja inició los nuevos trámites para solicitar otro Ayuntamiento en el que desposarse. «Sabíamos que en Jun no habría problemas porque allí se han casado bastantes conocidos, razón por la que lo elegimos. Además, nos han dado todas las facilidades y nos han tratado muy bien. Como se suele decir, no hay mal que por bien no venga. Todo está preparado para que el próximo 15 de octubre formalicemos, en papel, nuestra relación», comenta alegre José María.